Un filósofo por día

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Morfeanath el Sáb Nov 21, 2009 6:06 pm

No queria crear otro tema para esto, pero ya que es de conocimiento publico tu interes por Spinoza, quizas te interesaba (igual ojo, es una boludez esto).

En la ultima revista barcelona pusieron un articulo sobre él, medio en joda, medio en serio, quizas te parece entretenido, yo me cague de risa.



El Articulo se llama "Baruch Spinoza, un moishe de los buenos."


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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Mar Dic 01, 2009 9:19 pm

18 de noviembre, nacimiento de Jacques Maritain cheers cheers cheers


Jacques Maritain




(París, 1882 - Toulouse, 1973) Filósofo francés, uno de los más destacados defensores del neotomismo, a partir del cual se propuso edificar una metafísica cristiana, que él denominó "filosofía de la inteligencia y del existir".

Estudió en la Sorbona durante los años en el curso de los cuales imperaba el "cientismo" (entre sus maestros figuró Félix Le Dantec), y se licenció en letras y en ciencias naturales. Agregado de filosofía en 1905, consiguió una beca mediante la cual pudo cursar dos años (1906-1908) de estudios biológicos en Heidelberg, con Hans Driesch. Por aquel entonces contó entre sus amistades a celebridades posteriores (Ernest Psichari, Charles Péguy, etc.), y conoció a una joven hebrea rusa, Raïssa (diminutivo de Raquel) Urmansov, con la cual se casó.

Ésta se convirtió realmente para Maritain en un "auditorium ei simile". Poetisa y colaboradora del filósofo (se le debe, entre otras obras, el texto fundamental de la biografía de Jacques anterior a 1917, Las grandes amitiés), su vida ha llegado a confundirse con la del marido. Pronto experimentaron los dos una crisis filosófico-religiosa; Bergson, sin embargo, les libró de los prejuicios del positivismo y les devolvió la confianza en la metafísica, en tanto Léon Bloy, por su parte, les revelaba el semblante del catolicismo. Este último actuó como padrino en el bautismo de los esposos, que tuvo lugar el 11 de junio de 1906 en la iglesia de SaintJean l'Évangeliste de Montmartre.

La conversión al catolicismo constituyó una ruptura brusca; sin embargo, el conocimiento de Santo Tomás de Aquino (estudiado al principio con el auxilio de H. Clérissac, O. P.) aclaró a Maritain su misión filosófica. Inició entonces una intensa actividad docente en centros no estatales; además, promovió la renovación tomista y organizó numerosos círculos de estudios (a partir de 1919). Profesor de filosofía del Collége Stanislas en 1912, en 1914 fue llamado a enseñar filosofía moderna en el "Institut Catholique" de París (donde, en 1913, había dado una serie de conferencias reunidas luego en su primer volumen, La philosophie bergsonienne, de 1914).

En 1917 recibió de la Santa Sede el título de doctor "honoris causa" en filosofía de las universidades pontificias. En 1933 empezó a enseñar en el Pontifical Institute of Mediaeval Studies de Toronto; fue también profesor de la Princeton University (1941-1942) y de la Columbia University (1941-1944). En 1939 el gobierno francés le envió a los Estados Unidos. Durante la guerra fue presidente de la École Libre des Hautes Études Françaises de Nueva York (1943-1944), y un notable animador de la resistencia espiritual frente a las fuerzas anticristianas desatadas en Europa. De 1945 a junio de 1948 representó a su país ante el Vaticano, y desde septiembre de 1948 hasta 1951 fue profesor de la Princeton University (Nueva Jersey), donde siguió dando cursos.

En su obra, que abarcó más de medio siglo (su primer ensayo filosófico, La science moderne et la Raison, es de 1910), tiende a infundir nueva vida a la "filosofía cristiana" mediante la elaboración de un "tomismo vivo" en el cual, en tanto pretende permanecer rigurosamente fiel a los principios tomistas fundamentales, lleva a cabo una vigorosa renovación de la problemática. Sobre todo en el ámbito de la filosofía política, tras el alejamiento de la Action Française y de Maurras, realizó progresos que le convierten en teórico católico de la democracia.

Siquiera olvidado por los ambientes universitarios, su influjo fuera de Francia -singularmente en América- ha sido considerable, aun cuando no siempre admitido sin oposición. De sus textos, en conjunto unos cincuenta, mencionaremos únicamente los de mayor importancia. En el curso de una primera fase, que se prolonga aproximadamente hasta 1935, prevalecen los estudios de filosofía teorética; de este período cabe citar Art et scolastique (1920), Trois reformateurs (o sea Descartes, Lutero y Rousseau, 1925), Réflexion sur l'intelligence et sur la vie propre (1929), Distinguer por unir ou Les degrés du savoir (importante libro de la epistemología contemporánea, 1932), Sept leçon sur l'être et les premiers principes de la raison speculative (1934) y Science et sagesse (1935).

Durante una segunda etapa -sobre todo, según parece, tras la condenación pontificia de la Action Française- Maritain trata más bien temas de filosofía práctica; la obra maestra de esta fase es el célebre texto Humanisme intégral (1936), junto al cual cabe mencionar Primauté du Spirituel (1927), Du régime temporel et de la liberté (1933), Christianisme et démocratie (1942) y Principes d'une politique humaniste (1944).

En los años de su misión diplomática en Roma apareció Court traité de l'existence et de l'existant (1947), en tanto la prolongada permanencia en los Estados Unidos le indujo a publicar obras en inglés: Education of the Cross Roads (1944), Man and the State (1951), Creative Intuition in Art and Poetry (1953). En 1948 fue uno de los impulsores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Tras la muerte de su esposa, en 1960, se recluyó con los Hermanos de Jesús de Toulouse. La personne et le bien comun (La persona y el bien común), publicada en 1947, es otra de sus obras conocidas.

En su doctrina gnoseológica, Maritain reconoce diversos modos o grados del conocer. En primer lugar, el conocimiento científico, sujeto a la mediación matemática y en el que lo más importante es la prosecución pragmática, en detrimento del inquirimiento ontológico. Otro conocimiento es el de la intuición abstractiva, que es supraconceptual o pre-reflexivo. Finalmente tenemos el conocimiento por connaturalidad: es el que, aun realizándose en el intelecto, no se apoya en "relaciones" conceptuales; en él juega un importante papel el componente afectivo, como afectivo es también el conocimiento poético, así como, en cierto modo, el conocimiento moral.

Maritain defiende que la ética no debe fundarse exclusivamente sobre la base de la ciencia racional natural, dado que el hombre es miembro o partícipe de un orden sobrenatural. La ética, consecuentemente, debe subordinarse también a la teología. En el campo de la política, Maritain aboga por un humanismo integral. Se opone así tanto al liberal-capitalismo como a las sociedades totalitarias, imbuidas ambas de reduccionismo antropocéntrico. Hay que buscar una nueva ciudad temporal cristiana, distinta de la que se dio en la Edad Media, en la que la esfera de lo profano será a un tiempo autónoma y subordinada a lo sagrado y el Estado será laico, pero constituido cristianamente. Maritain distingue entre individuo (en lo que el hombre tiene de materia) y persona (por su condición espiritual). Como individuo, el hombre es parte de la sociedad y debe contribuir a ella para perfeccionarla, pero como persona, su fin es Dios, y su constitucionalidad primaria es la libertad.


Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/maritain.htm

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Vie Dic 04, 2009 8:56 pm

18 de noviembre... nacimiento de Rudolf Bahro


Rudolph Bahro



Rudoplh Bahro (Bad Flinsberg, actualmente Polonia, 18 de noviembre de 1935 - Berlín, 5 de diciembre de 1997) fue un político y filósofo ecosocialista alemán.


Infancia y formación

Max Bahro, el padre de Rudolf Bahro, era asesor económico en el sector ganadero. Su madre murió cuando Rudolf tenía nueve años, mientras huía de Niederschlesien al final de la Segunda Guerra Mundial. Bahro fue por primera vez a Checoslovaquia en 1945 para después ir a Viena, Carintia y Biedenkopf junto al Lahn. En 1946 volvió a encontrarse con su padre, quien con el final de la guerra había formado una nueva familia cerca del Río Oder. Entre 1946 y 1950 fue a la escuela primaria en diversos lugares de Oderbruch y más tarde en Fürstenberg (actual Eisenhüttenstadt). Entre 1950 y 1954 fue al instituto. En 1950 se hace miembro de la Juventud Libre Alemana (FDJ) y en 1952 comienza a militar en el Partido Socialista Unificado de Alemania (SED). Entre los años 1954 y 1959 estudia Filosofía en la Universidad Humboldt de Berlín. Su trabajo de fin de carrera se titulaba "Johannes R. Becher y la relación de la clase obrera alemana y su Partido con respecto a la cuestión nacional de nuestro pueblo".


Carrera profesional

Tras titularse, fue a Lindendorf, donde entre otras cosas se encargó de publicar el periódico local "Die Linie" ("La Línea"). En 1959, contrae matrimonio con Gundula Lembke. En 1960 se hizo miembro de la dirección del Partido en la Universidad en Greifswald y fundó el periódico "Unsere Universität" ("Nuestra Universidad"), del cual era su redactor jefe. En 1960 escribe su primer libro, un volumen titulado "In dieser Richtung" ("En esta dirección"). A partir de 1962 trabaja como asesor de la dirección del Sindicato de Ciencias de Berlín. Allí se encargaba de contactar con los científicos en las universidades.


Salida del Partido

A partir de 1965 Bahro se convierte en redactor jefe de la publicación juvenil y estudiantil "Forum", desarrollada por liberados de la FDJ. Debido a que no fue bien recibido un artículo escrito por Volker Braun, Bahro fue cesado de su puesto en esta publicación en 1967. Hasta 1977 ascendió hasta el puesto de encargado de la sección "Organización del Trabajo Científico" (WAO) en la compañía "Berliner Gummikombinat" ("Planta de Caucho Berlinesa"), donde trabajaba como supervisor del Partido en su sector. Paralelamente a este trabajo escribió en este tiempo su tesis doctoral "Sobre las condiciones de desarrollo de los cuadros con titulación superior y especializada en las empresas estatales de la RDA", que presentó en 1975 en la Escuela Técnica superior de Merseburg. La tesis fue rechazada a pesar de las tres opiniones a favor que recibió contra dos en contra. Asimismo escribió en 1972 "La Alternativa", en respuesta a la ocupación de Checoslovaquia en 1968 por parte de los Estados del Pacto de Varsovia. En 1973 Rudolf y Gundula Bahro se divorciaron, para evitar represalias por parte del Estado hacia Gundula y los hijos.


Condena y deportación

La publicación de su libro "La Alternativa en Europa Oriental. Una contribución a la crítica del socialismo actualmente existente" en la revista alemana occidental "Der Spiegel" y su posterior arresto el 25 de agosto de 1977 hicieron que su caso fuese de repente mundialmente conocido. El 1 de febrero de 1978 numerosos escritores reclamaron la liberación de Rudolf Bahro a través de una carta publicada en el diario londinense The Times. Entre ellos estaban Heinrich Böll, Graham Greene y Arthur Miller. El 30 de junio de 1978 fue condenado a ocho años de prisión por "colaboración con servicios secretos", lo que provocó internacionalmente numerosas protestas y actos de solidaridad. La Liga Internacional pro Derechos Humanos le concedió la "Medalla Carl von Ossietzky" y fue nombrado miembro del centro P.E.N. de Dinamarca y de Suecia. En 1979 recibió el londinense Premio Memorial Isaac Deutscher. En octubre de 1979 tuvo lugar una amnistía con motivo del 30º aniversario de la RDA, y fue deportado a la RFA. Su abogado defensor en la RDA era Gregor Gysi, quien sería posteriormente uno de los líderes del PDS (Partido del Socialismo Democrático), y posteriormente del Partido de la Izquierda. Fueron amigos desde entonces y hasta sus últimos días. Lawrence Krader considera a Bahro "la conciencia de la revolución, cuya fuerza era la verdad", en su contribución a "la forma de producción asiática". Ernest Mandel comentó sobre él que "su eco será enorme".

Pensamiento. Etapa en Alemania Occidental

Su pensamiento exploraba con una despiadada honestidad las contradicciones reales de la persona con ideas de izquierda que se volvía “Verde”. Para Bahro, la clase obrera junto con la burguesía son partes intrínsecas del sistema industrial: "En el caso del capitalismo los obreros son partes del carrusel de la formación capitalista". Los sindicatos pertenecen a las fuerzas societarias más conservadoras y se oponen a la trasformación de la sociedad. Bahro se oponía a ese “reformismo” que aparece como una actividad opositora, pero que prolonga la vida ilusoria de la sociedad industrial y capitalista. Tras hacerse miembro fundador de Los Verdes (Die Grünen) de Alemania occidental, fue elegido en 1980 para el Parlamento Federal. Para él, la política Verde consistía en capturar la conciencia de la gente, no en acumular votos. Hacia 1985 había renunciado al partido. Su testimonio de renuncia resaltaba que los Verdes no querían salir del sistema industrial capitalista: "En vez de expandir la conciencia la están oscureciendo a lo largo de toda la línea". Bahro repudiaba particularmente la continua justificación de los Verdes para no cambiar nada. Para Bahro, las naciones industrializadas debían reducir su impacto sobre la Tierra a un décimo de lo que ocurría. El "desarrollo" estaba acabado. Como Arne Naess, filósofo noruego de la ecología profunda, Bahro tenía una visión biocéntrica y no antropocéntrica. A diferencia de Naess, Bahro estaba inserto en la cultura de la izquierda.

Fue precursor del Biocentrismo de izquierdas y dejó una extensa bibliografía.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Rudolf_Bahro

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Sáb Dic 05, 2009 4:02 pm

19 de noviembre, nacimiento de Wilhelm Dilthey


Wilhelm Dilthey




Wilhelm Dilthey ( 19 de noviembre de 1833 - †1 de octubre de 1911) fue un filósofo, historiador, sociólogo, psicólogo y estudioso de la hermenéutica (estudio de las interpretaciones y significados de textos) de origen alemán. Nacido en Biebrich, Renania, Alemania, Dilthey estudió en Heidelberg y Berlín. Como profesor de filosofía en las universidades de Basilea, Kiel, Breslau (actual Wroclaw, Polonia) y Berlín combatió la dominación del conocimiento por las ciencias naturales ‘objetivas’; pretendía establecer una ciencia ‘subjetiva’ de las humanidades (Geisteswissenschaften). Según Dilthey, estos estudios humanos subjetivos (que incluyen derecho, religión, arte e historia) deberían centrarse en una “realidad histórica-social-humana”. Afirmaba que el estudio de las ciencias humanas supone la interacción de la experiencia personal, el entendimiento reflexivo de la experiencia y una expresión del espíritu en los gestos, palabras y arte. Dilthey razonó que todo saber debe analizarse a la luz de la historia; sin esta perspectiva el conocimiento y el entendimiento sólo pueden ser parciales. La vida es una misteriosa trama de azar, destino y carácter es un pensamiento suyo considerado por José Ortega y Gasset en su ensayo sobre Dilthey y la idea de la vida.


Vida y obra

Wilhelm Dilthey nació el 19 de noviembre de 1833 en Biebrich am Rhein. Era hijo de un pastor protestante, así fue que, por fidelidad a su padre más que por vocación religiosa optó por estudiar inicialmente teología. Aún así, ya en esta época, su verdadero interés se dirigía a los estudios históricos, la filología y, especialmente, hacia la filosofía. La pasión por la filosofía, confesaría Dilthey, nació cuando a los dieciséis años leyó la "Lógica" de Immanuel Kant.

Comenzó sus estudios en la universidad de Heidelberg donde pudo tener un primer acercamiento al neokantismo a través de las lecciones de Kuno Fischer, el gran precursor del neokantismo. Tras tres semestres en Heidelberg se traslada a Berlín, corría el año 1853. En Berlín tomó contacto con grandes figuras de la ciencia histórica de la época y de la filología floreciente en Alemania. Entre los grandes historiadores que pudo conocer cabe destacar: Ranke, Ritter o Mommsen, filólogos conoció a figuras de la talla de Grimm o Boeckh. En este ambiente terminó sus estudios en 1856 y emprendió una breve etapa de docencia en la educación secundaria, tras la cual pasará a dedicarse íntegramente a la investigación.

Comenzó investigando la historia de la Iglesia y es en esta etapa cuando conoce la obra de un autor que marcaría el resto de su producción teórica, éste fue el teólogo y filósofo Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher (1.768-1.834). Nace así el proyecto de publicar una detallada biografía de Schleiermacher, cuyo primer tomo aparecerá en 1870 con el título de "Vida de Schleiermacher".

En sus primeros años dedicados a la investigación logró grandes progresos académicos, en 1866 es llamado a Basilea para ocupar una cátedra, dos años después, en 1868, acude a Kiel en cuya universidad también impartirá clases, posteriormente, en 1871 pasa a Breslau hasta que en 1882 ve colmadas sus aspiraciones al lograr una cátedra en Berlín donde se quedará hasta su muerte. Es en Berlín donde comienzan a salir a la luz sus primeras publicaciones. En 1883 publica el primer volumen de la "Introducción a las ciencias del espíritu", cuya anunciada segunda parte jamás vería la luz; en 1890 publica un estudio titulado "Acerca del origen y legitimidad de nuestra creencia en el mundo exterior"; en 1894 ve la luz "Ideas acerca de una psicología descriptiva y analítica", obra que recibió durísimas críticas por parte de la psicología experimental. Tras esta obra y, quizá, motivado por las críticas Dilthey optará por una larga etapa sin publicar obra alguna. No será hasta 1905 que otra obra suya ve la luz, ésta lleva por título "La historia del joven Hegel". En esta etapa Dilthey pone en marcha la edición de las obras completas de Leibniz. En 1906 Dilthey publica la obra que le dio la fama y resonancia pública, ésta lleva por título "La vivencia y la poesía", donde recopila estudios realizados por él acerca de Lessing, Goethe, Novalis y Hölderlin. Siguiendo la estela del éxito cosechado publica en 1907 la obra titulada "La esencia de la filosofía". En 1910 publica "La estructuración del mundo histórico", y un año después, en 1911 "Los tipos de la concepción del mundo y su constitución en sistemas metafísicos".

Mientras pasaba sus vacaciones en Seis, en el Tirol, fallece repentinamente, dejando inconcluso el segundo tomo de la obra "Vida de Scheleiermacher".


Aportes a la teoría hermenéutica

Dilthey comenzó el estudio de la hermenéutica inspirado por los trabajos de Friedrich Schleiermacher, autor ya olvidado en aquella época. Ambos forman parte del movimiento romántico alemán. Dilthey puede ser considerado como un tipo empirista, sin embargo, sus trabajos empíricos no son exactamente iguales a los de los empiristas ingleses en lo que respecta a los presupuestos epistemológicos. La escuela hermenéutica inspirada por el romanticismo alemán siempre puso mucho énfasis en que el intérprete puede emplear su capacidad de comprensión y penetración en combinación con el contexto cultural e histórico del texto abordado para así obtener el sentido original del texto. Wilhelm Dilthey jamás dejó de aspirar a la posibilidad de una interpretación objetiva y universalmente válida de los textos, esta pretensión fue descartada en las principales corrientes hermenéuticas tras los estudios de Hans-Georg Gadamer. Wilhelm Dilthey estuvo muy interesado en lo que hoy podríamos llamar sociología. Realizó duras objeciones a los presupuestos evolucionistas de Auguste Comte y Herbert Spencer, los cuales consideraban que la evolución de la sociedad hacia mejores estructuras era inevitable, cuestión que Dilthey no compartía. Pese a ello Dilthey compartía con Auguste Comte algunas ideas, por ejemplo, los dos pueden ser considerados positivistas aunque con algunas diferencias. Dilthey aplicó el nombre que Friedrich Schleiermacher había dado al proceso de investigación hermenéutica que había fundado y también llamó a dicho proceso círculo hermenéutico. Este método fue considerado por Dilthey crucial para aportar el fundamento necesario a las "Geisteswissenschaften", "ciencias del espíritu". Que el proceso es circular hace referencia a la interdependencia (circular y no inmediata) de significado entre el todo y sus partes.


Distinción entre ciencias

Wilhelm Dilthey rechazaba abiertamente el modelo epistemológico de las "Naturwissenschaften", "ciencias naturales", esto es, el método científico propio de las ciencias naturales. Esto le condujo a proponer el desarrollo separado de un modelo para las "Geisteswissenschaften", "ciencias humanas" o "ciencias del espíritu", e.g., filosofía, psicología, historia, filología, sociología, etc. Su argumento se centraba en torno a la idea de que las ciencias naturales explican los fenómenos en términos de causa y efecto; por el contrario, en las ciencias humanas el mecanismo fundamental para comprender los fenómenos no es el principio de causa y efecto sino el empleo de la comprensión y penetración humana. En las ciencias sociales defendía, al igual que Max Weber el empleo de los dos métodos de conocimiento. Los principios de las ciencias del espíritu habían de ser empleados especialmente en la interpretación de textos, tanto textos antiguos, trabajos religiosos, jurídicos, etc. como ensayos filosóficos.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Wilhelm_Dilthey

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Dom Dic 06, 2009 7:18 pm

20 de noviembre, nacimiento de Georges Palante cheers cheers cheers


Georges Palante



Georges Toussaint Léon Palante (Pas-de-Calais, Francia, 20 de noviembre de 1862 - Hillion, 5 de agosto de 1925), filósofo anarcoindividualista francés. Licenciado en Letras y Filosofía.

Llegó a las conclusiones de Max Stirner a partir de la lectura de Nietzsche, también le influyó la teoría del psicoanálisis de Freud. Palante llamó "la sensibilité individualiste" a su propia reacción contra todas las constricciones sociales, constricciones a las que las individualidades no deben someterse. A menudo se encuentra cercano al individualismo libertario clásico, si bien no distingue explícitamente entre sociedad y Estado: "La sociedad -escribió - es tan tiránica como el Estado, si no más. Esto es porque entre la coerción estatal y la coerción social no hay más que una diferencia de grado", por lo que este autor queda enmarcado dentro de una forma de anarquismo egoísta aristocrático.

Su obra más importante data de 1901 y supone un ataque al positivismo durkheimiano entonces reinante en la Academia francesa. Se titula "Précis de Sociologie". En el conjunto de su obra, Palante se opone a los dogmas marxistas, cuyas últimas consecuencias define como "capitalismo de Estado", proponiendo como alternativa una figura semejante al Único stirneriano, el Arista, o "artista de la excelencia", quien se federaría en micro-sociedades electivas y que se opondría tanto al hombre-de-buena-voluntad de Kant como al principio rousseauniano de la voluntad general.

Palante es por aquel entonces un profesor de filosofía de bachillerato que porfía por entrar en la universidad parisina, dando clases de filosofía en varios liceos de la región de la Bretaña francesa, principalmente en el de Saint-Brieuc. Sin embargo, la lectura de su trabajo doctoral ("Les antinomies entre l´individu et la société") será rechazada por la Universidad en 1912.

Se suicida en Hillion el 5 de agosto de 1925.


Impacto de su obra

La obra de Palante perdurará a través de los escritores franceses Louis Guilloux y Jean Grenier ambos alumnos de Palante y este último profesor de Albert Camus, autor este que lo cita en su "L'homme révolté" (El hombre rebelde, 1951) al hablar de su “individualista altruista” (en la línea del “anarca” de "Eumeswil", de Ernst Jünger, 1977), un año antes de su ruptura con Jean-Paul Sartre. En 1989, el filósofo francés, Michel Onfray, publica su ensayo "Physiologie de Georges Palante, un nietzschéen de gauche", que será principalmente el que recuperará su memoria. Posteriormente, en el año 2000, se reeditan sus obras completas.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Georges_Palante

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Lun Dic 07, 2009 9:59 pm

21 de noviembre... nacimiento de... ¡Voltaire!


Voltaire





François Marie Arouet, más conocido como Voltaire (París, 21 de noviembre de 1694 – ibídem, 30 de mayo de 1778) fue un escritor y filósofo francés que figura como uno de los principales representantes de la Ilustración, un período que enfatizó el poder de la razón humana, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad. En 1746 Voltaire fue elegido miembro de la Academia francesa.


El seudónimo «Voltaire»

Existen varias hipótesis acerca del seudónimo Voltaire. Una versión muy aceptada dice que deriva del apelativo Petit Volontaire que usaban sus familiares para referirse a él de pequeño. No obstante, parece ser que la versión más verosímil es que Voltaire sea el anagrama de «Arouet L(e) J(eune)» (‘Arouet, el joven’), utilizando las mayúsculas latinas.

También existen otras hipótesis: puede tratarse del nombre de un pequeño feudo que poseía su madre; se ha dicho que puede ser el sintagma verbal que significaba en francés antiguo que él voulait faire taire (‘deseaba hacer callar’, de ahí vol-taire), a causa de su pensamiento innovador, que pueden ser las sílabas de la palabra re-vol-tai (‘revoltoso’) en otro orden. En cualquier caso, es posible que la elección que el joven Arouet adopta, tras su detención en 1717, sea una combinación de más de una de estas hipótesis.


Biografía

François-Marie Arouet fue el último de los cinco hijos del notario François Arouet (1650 – 1 de enero de 1722) y de Marie Marguerite d'Aumary (1660 – 13 de julio de 1701), miembro de una familia noble de la provincia de Poitou-Charentes y que murió cuando él tenía siete años de edad. Estudió en el colegio jesuita Louis-le-Grand (1704–1711) durante los últimos años del reinado de Luis XIV y en el que aprendió latín y griego. En el colegio trabó amistad con los hermanos René-Louis y Marc-Pierre Anderson, futuros ministros del rey Luis XV.

Alrededor de 1706 Voltaire escribió la tragedia Amulius y Numitor, de la que se encontraron más tarde algunos fragmentos que se publicaron en el siglo XIX. Entre 1711 y 1713 estudió Derecho. Su padrino, el Abad de Châteauneuf, lo introdujo en una sociedad libertina, la Sociedad del Temple, y para esa época recibió una herencia de Ninon de Lenclos.

En 1713 obtuvo el cargo de secretario de la embajada francesa en La Haya, trabajo del que fue expulsado debido a un idilio con una refugiada francesa llamada Catherine Olympe Dunoyer. Durante esa época empezó a escribir su tragedia Edipo (que no se publicará hasta 1718). A la muerte de Luis XIV en 1715, el Duque de Orleáns asumió la regencia y el joven Arouet escribió una sátira contra el mismo Duque que le valió la reclusión por un año en la Bastilla (1717), tiempo que dedicó a estudiar literatura. Una vez liberado, fue desterrado a Châtenay, donde adoptó el seudónimo de Voltaire.

En 1718 su tragedia Edipo y en 1723 su epopeya, La Henriade, dedicada al rey Enrique IV, tuvieron un gran éxito. Sin embargo, como producto de una disputa con el noble De Rohan, fue encarcelado de nuevo en la Bastilla y al cabo de cinco meses, fue liberado y desterrado a Gran Bretaña (1726–1729). Se instaló en Londres y allí Voltaire recibió una influencia determinante en la orientación de su pensamiento. Cuando regresó a Francia en 1728, Voltaire difundió sus ideas políticas, el pensamiento del científico Isaac Newton y del filósofo John Locke.

En 1731 escribió la Historia de Carlos XII, obra en la que esbozó los problemas y tópicos que, más tarde, aparecieron en su famosa obra Cartas filosóficas, publicada en 1734 donde defendió la tolerancia religiosa y la libertad ideológica, tomando como modelo la permisividad inglesa y acusando al cristianismo de ser la raíz de todo fanatismo dogmático. Por este motivo, en el mes de mayo se ordenó su detención y Voltaire se refugió en el castillo de Émilie du Châtelet, mujer con la que establecerá una larga relación amorosa y con la que trabajará en su obra La filosofía de Newton.

En esta misma época, tras el éxito de su tragedia Zaire (1734) escribió Adélaïde du Guesclin (1734), La muerte de César (1735), Alzira o los americanos (1736), Mahoma o el fanatismo (1741). También escribió El hijo pródigo (1736) y Nanine o el prejuicio vencido (1749), que tuvieron menos éxito que los anteriores.

En 1742 su Mahoma o el fanatismo es prohibida y un año después publica Mérope. Por esta época, Voltaire viajó a Berlín, donde fue nombrado académico, historiógrafo y Caballero de la Cámara real. Cuando murió Madame de Châtelet en 1749, Voltaire volvió a Berlín invitado por Federico II, época durante la cual escribió El siglo de Luis XIV (1751) y continuó, con Micromegas (1752), la serie de sus cuentos iniciada con Zadig (1748). Producto de algunas disputas con este monarca se le expulsó nuevamente de Alemania y debido a la negativa de Francia de aceptar su residencia, Voltaire se refugió en Ginebra, Suiza, lugar en el que chocó con la mentalidad calvinista. Su afición al teatro y el capítulo dedicado a Miguel Servet en su Ensayo sobre las costumbres (1756) escandalizaron a los ginebrinos.

Su poema sobre Juana de Arco, la doncella (1755), y su colaboración en la Enciclopedia chocaron con el partido de los católicos. Fruto de esta época fueron el Poema sobre el desastre de Lisboa (1756) y la novela corta Cándido o el optimismo (1759), obra que será inmediatamente condenada en Ginebra por sus irónicas críticas a la filosofía leibnitziana y su sátira contra clérigos, nobles, reyes y militares. Se instaló en la propiedad de Ferney, donde Voltaire vivió durante dieciocho años, lugar donde recibió a la élite de los principales países de Europa, representó sus tragedias (Tancredo, 1760), mantuvo una copiosa correspondencia y multiplicó los escritos polémicos y subversivos, con el objetivo de contrariar el fanatismo clerical.

Cuatro años después redactó el Tratado sobre la tolerancia, y en 1764 su Diccionario filosófico. Desde entonces, siendo ya Voltaire un personaje famoso e influyente en la vida pública, intervino en distintos casos judiciales, como el caso Calas y el de La Barre, que estaba acusado de impiedad, defendiendo la tolerancia y la libertad a todo dogmatismo y fanatismo.

En 1778 Voltaire volvió a París, se le acogió con entusiasmo y murió el 30 de mayo de ese mismo año, a la edad de 84 años. En 1791, sus restos fueron trasladados al Panteón.


Obra

Voltaire alcanzó la celebridad gracias a sus escritos literarios y sobre todo filosóficos. Voltaire no ve oposición entre una sociedad alienante y un individuo oprimido, idea defendida por Jean-Jacques Rousseau, sino que cree en un sentimiento universal e innato de la justicia, que tiene que reflejarse en las leyes de todas las sociedades. La vida en común exige una convención, un «pacto social» para preservar el interés de cada uno. El instinto y la razón del individuo le lleva a respetar y promover tal pacto. El propósito de la moral es enseñarnos los principios de esta convivencia fructífera. La labor del hombre es tomar su destino en sus manos y mejorar su condición mediante la ciencia y la técnica, y embellecer su vida gracias a las artes. Como se ve, su filosofía práctica prescinde de Dios, aunque Voltaire no es ateo: como el reloj supone el relojero, el universo implica la existencia de un «eterno geómetra» (Voltaire es deísta).

Sin embargo, no cree en la intervención divina en los asuntos humanos y denuncia el providencialismo en su cuento filosófico Cándido o el optimismo (1759). Fue un ferviente opositor de la Iglesia católica, símbolo según él de la intolerancia y de la injusticia. Se empeña en luchar contra los errores judiciales y en ayudar a sus víctimas. Voltaire se convierte en el modelo para la burguesía liberal y anticlerical y en la pesadilla de los religiosos.

Voltaire ha pasado a la Historia por proporcionar el concepto de tolerancia religiosa. Fue un incansable luchador contra la intolerancia y la superstición y siempre defendió la convivencia pacífica entre personas de distintas creencias y religiones.

Sus escritos siempre se caracterizaron por la llaneza del lenguaje huyendo de cualquier tipo de grandilocuencia. Maestro de la ironía, la utilizó siempre para defenderse de sus enemigos, de los que en ocasiones hacía burla demostrando en todo momento un finísimo sentido del humor. Conocidas son sus discrepancias con Montesquieu acerca del derecho de los pueblos a la guerra, y el despiadado modo que tenía de referirse a Rousseau, achacándole sensiblería e hipocresía.


Su moral


No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.
Cita apócrifa de Voltaire

Esta frase que le es a menudo atribuida es apócrifa. No aparece en ninguna parte de su obra publicada. Aparece por vez primera en 1906 en The Friends of Voltaire (Los amigos de Voltaire), libro inglés de Evelyn Beatrice Hall, escritora con el seudónimo de S. G. Tallentyre, para resumir su posición: «I disapprove of what you say, but I will defend to the death your right to say it», antes de ser traducida al francés y al español.

En el pensamiento del filósofo inglés John Locke, Voltaire encuentra una doctrina que se adapta perfectamente a su ideal positivo y utilitario. Locke aparece como el defensor del liberalismo, afirmando que el pacto social no suprime los derechos naturales del individuo. En resumen, sólo aprendemos de la experiencia; todo lo que la supera sólo es hipótesis; el campo de alguien coincide con el de lo útil y de lo comprobable.

Voltaire saca de esta doctrina la línea directriz de su moral: la labor del hombre es tomar en su mano su propio destino, mejorar su condición, garantizar, embellecer su vida con la ciencia, la industria, las artes y por una buena política de las sociedades. Así la vida no sería posible sin una convención donde cada uno encuentra su parte. A pesar de que se expresan por leyes particulares en cada país, la justicia, que asegura esta convención, es universal. Todos los hombres son capaces de concebir la idea, primero porque todos son seres más o menos razonables, luego porque son todos capaces de comprender qué es lo inútil y útil a cada uno. La virtud, «comercio de beneficios», es dictada a la vez por el sentimiento y por el interés. El papel de la moral, según Voltaire, es enseñarnos los principios de esta «política» y de acostumbrarnos a respetarlos.


Aspectos
Voltaire y el antisemitismo


El antisemitismo de Voltaire es reconocido por ciertos críticos [cita requerida]. Así, por ejemplo, el historiador León Poliakov tituló el tomo 3 de su Historia del antisemitismo como «De Voltaire a Wagner». Según él, este sentimiento se habría agravado en los últimos quince años de la vida de Voltaire. Parecía entonces ligado al combate del filósofo contra la iglesia católica. Hay que recordar, sin por ello minimizar el hecho, que el antisemitismo es un lugar común del pensamiento general, desde al menos la Edad Media: Voltaire no hizo sino suscribir una opinión ampliamente extendida entre sus contemporáneos.

Pero el antisemitismo de Voltaire es igualmente rechazado por aquellos que no ven sino al antijudaísmo.[1] Los que señalan el antisemitismo indican una serie de citas.

Por otra parte, muchos historiadores consideran que de sus obras se desprende un fuerte fervor contra los hugonotes y los católicos, por lo que consideran a Voltaire más bien antirreligioso que antisemita, antihugonote y anticatólico, aunque sus palabras sean explícitas.

Citas antisemitas de Voltaire


(Tomadas de su Diccionario filosófico, 1764)

* Artículo sobre los «antropófagos»:

«¿Por qué los judíos no habrían sido antropófagos? Hubiese sido la única cosa que hubiera faltado al pueblo de Dios para ser el más abominable de la Tierra».

* Artículo sobre los «Estados y gobiernos»:

«...una horda de ladrones y de usureros...».

* Artículo sobre los judíos:

«Me ordena hacerle un cuadro fiel del espíritu de los judíos, y de su historia; y, sin entrar en los caminos inefables de la Providencia busqué en las costumbres de este pueblo la cadena de acontecimientos que esta Providencia ha preparado».

«Son el último de todos los pueblos entre los musulmanes y los cristianos, y se creen el primero. Este orgullo en su descenso se justifica por una razón sin contrapartida; es que ellos son realmente los padres de los cristianos y de los musulmanes. Las religiones cristiana y musulmana reconocen a la judía como a su madre; y, por una contradicción singular, sienten por esta madre respeto y horror».

«Se desprende de este cuadro resumen que los hebreos casi siempre han sido o errantes, o tunantes o esclavos o sediciosos: aún hoy son vagabundos sobre la tierra, y para horror de los hombres, garantizando que el cielo y la tierra, y todos los hombres, se crearon para ellos solos».

Voltaire y el dinero


Voltaire murió siendo inmensamente rico: fue uno de los mayores rentistas de Francia. El origen de estas rentas era:

* su pluma; en su Comentario histórico sobre las obras del autor de «La Henriade», evoca el éxito de esta obra publicada en Gran Bretaña, gracias a la protección del rey,
* del mecenazgo de los príncipes, según las épocas Jorge I de Gran Bretaña, Luis XV de Francia, Federico II de Prusia, Catalina II de Rusia,
* de las rentas de los habitantes de Ferney,
* de lugares diversos: lotería, préstamos a la aristocracia, inversiones marítimas: en 1758 entran en el puerto de Cádiz barcos cargados de oro de América, donde había colocado parte de su fortuna;
* y del comercio triangular, según algunos.


Voltaire y el diluvio: un error de apreciación


La presencia de fósiles marinos en la cima de las montañas fue considerada en su época como una prueba de haber estado bajo el agua y, por consiguiente, el diluvio. Voltaire no admitía esta interpretación, ni siquiera la idea de que hayan podido estar algún día fondos marinos donde se encuentran las montañas. Apoyaba su idea en el Diccionario filosófico mostrándose sorprendido de que nadie haya pensado en una explicación, según él, bastante más simple: que cruzados o peregrinos hayan botado moluscos de los que tenían entre sus provisiones para su viaje. A todo esto hay que añadir que tampoco el diluvio ha sido el causante de la altitud de estos fósiles, sino la deriva continental.


Voltaire y la esclavitud

Voltaire cree posible humanizar la esclavitud. La falta de humanidad de los patrones es la que causa los males de la esclavitud. No critica el principio,[2] sólo la forma, lo que se ve reflejado en Cándido.

Sin embargo, se entusiasma en la liberación de sus esclavos por los cuáqueros de Pensilvania en 1769. Se interesa aún más por «los esclavos de los monjes» de Pays de Gex, que son «más infelices que los negros».


Voltaire y el fanatismo


Toda la obra de Voltaire es un combate contra el fanatismo y la intolerancia, y eso desde La Henriada, en 1723. «Entendemos hoy en día por fanatismo una locura religiosa, oscura y cruel. Es una enfermedad que se adquiere como la viruela» (Diccionario filosófico, 1764, artículo «Fanatismo»).


Voltaire y la historiografía

Es también un histórico, e inventa expresiones como la de filosofía de la historia, que lo hace en ese momento preciso, buscando la polémica, porque antes se hacía la teología de la historia, ya que se buscaba la intervención divina en todos los hechos acontecidos.

Se va a interesar por el estudio del pasado, primero dentro de sus tragedias, ya que algunas de ellas van a tratar el tema histórico, y sus personajes habrían vivido en la realidad. Hay una obra, La Henriade, en la que describe la historia épica de Francia, centrándose en Enrique IV, fundador de la monarquía de los Borbones en Francia y además es el rey que pone fin a las guerras religiosas. Este es un relato inventado. También escribe la historia de Carlos XII de Suecia, que ya es una obra histórica. Más tardíamente, escribe las obras El siglo de Luís XIV y El ensayo sobre las costumbres.

La concepción de la historia de Voltaire se va a definir entre dos extremos de los que pretende huir, que son la «teología de la historia» y la «historia erudita». Respecto a la primera, trata por todos sus medios de ridiculizar las interpretaciones religiosas que se han dado en la historia, y para ello, usa su habilidad retórica. Voltaire critica sobre Agustín de Hipona que, para este autor, todo lo que ha sucedido en la antigüedad ha sido causado por el pueblo de Palestina. Dice que no hay que tomar al pie de la letra todo lo que dice la Iglesia.


Tipos de Historia

1. Historia de las opiniones.
2. Historia de las artes. Es la parte más interesante de la historia, y será la que desarrollen los enciclopedistas.
3. Historia natural. Aquí se tomó la palabra historia por su valor etimológico, que según Heródoto era el de investigar. Para Voltaire no debía estar encuadrada en el género de la historia.
4. Historia de los acontecimientos, que a su vez se divide en:

* Sagrada. A Voltaire no le cabe duda de que la Biblia y la Ilíada son parte de la historia.
* Profana. La constituyen los relatos de los padres a los hijos. Cuantas más generaciones pasan, los datos son más improbables, por lo que estos datos de los pueblos son prescindibles.

Para este autor la historia debe ser un género en el que se excluya todo aquello que se considere falso.


«Historia de Carlos XII»

Su primera obra histórica, 1730, considerando lo anterior como fábula. Carlos XII de Suecia reinó a finales del siglo XVII y a comienzos del siglo XVIII. Le llamaban el Alejandro del Norte. Es el rey que lleva a la guerra del Norte, entre Suecia y todas las demás potencias. Después de varias victorias, Suecia cae derrotada y entra en crisis, a la vez que aumenta la potencia rusa. Voltaire no elige a este soberano para hacerle un canto, sino para demostrar cómo, aunque era una persona que tenía todas las virtudes, lleva a su país a la derrota.

Para el autor, sólo hay dos tipos de acontecimientos que se salvan de estar en una obra histórica:

* Los que llevan a cabo profundas transformaciones.
* Los que son retratados por grandes escritores.

Por lo tanto, el libro de Voltaire tiene un carácter educativo. Aun así, su método no es diferente al de los otros historiadores, consiste en buscar testigos presenciales para reconstruir la verdad.


«El siglo de Luis XIV»

Es además de la historia de un rey, un planteamiento sobre el tema del Progreso, convirtiéndose este en su propósito central. Voltaire pensaba que el progreso en la historia es relativo, aunque sí que se podía encontrar esto. Cree que hay cuatro momentos en que las luces habían crecido y que son:

* El siglo de Pericles.
* El siglo de César y de Augusto.
* El Renacimiento en Europa.
* El siglo de Luis XIV.

Se trata de analizarlo todo, es una historia total en cierto modo. Voltaire habla de política, religión, literatura y su conclusión es que se va a producir un cierto progreso.


«Ensayo sobre las costumbres»


En el prefacio de Ensayo sobre las costumbres, Voltaire se dirige a los lectores planteando que el pasado es inabarcable, no se podría reflejar en libros. Lo que el historiador hace es seleccionar, así los historiadores cristianos habían hablado sobre la ciudad de Dios. Ahora Voltaire rechaza este criterio. Lo que para él merece la pena es hablar sobre el espíritu, las costumbres y el uso de las naciones apoyándose solamente en hechos que sean imprescindibles. Saber datos no es el objetivo de la historia, sino los usos y las costumbres. Siempre la historia es una selección que se hace de acuerdo con una teoría. No es necesario saber todos los reyes que han reinado en un país sino los que fueron decisivos. El historiador debe escoger lo que le es útil dentro de ese gran almacén que es la historia. Para él, la historia tiene sólo utilidad de enseñar lo que es la Ilustración.

Voltaire quiere relativizar todo lo que se considere absoluto, la historia antes había sido eurocéntrica, ahora relativiza este concepto. También quiere poner de manifiesto el fanatismo y la crueldad contra los que él lucha (sobre todo los de la Iglesia). Pretende debatir lo que es razonable. Voltaire quiere demostrar cómo las Cruzadas que él analiza no se produjeron por causas espirituales, sino económicas.


«Cándido»

Hace también una crítica al optimismo histórico, en el que critica sobre todo a Leibniz, que creía que todo lo que sucedía era con el fin de alcanzar el mejor de los objetivos. Esta crítica surge a raíz del terremoto de Lisboa, con el que se demuestra que no vivimos en el mejor de los mundos posibles. Hace un libro donde se reflejan estas concepciones del destino, que es Cándido, en el que a uno de los discípulos de Leibnitz durante toda la narración le están ocurriendo desgracias, pero al final acaba bien.


«Diccionario filosófico»

En el Diccionario filosófico, Voltaire define a la historia como «el relato de los hechos que se consideran verdaderos» y la fábula como «el relato de los hechos que se consideran falsos». Según esta definición, el Génesis o la Ilíada serían historias verdaderas. Define la historia como la subjetividad del autor. Hay que tener en cuenta que en su época la historia aún no existía como género independiente.


Voltaire poeta

Voltaire estimaba mucho sus versos y se autodenominaba poeta (precisemos que en el siglo XVIII, el concepto de poeta incluía a quienes escribían poesía y a quienes eran dramaturgos); fue considerado en su siglo como el sucesor de Corneille y de Racine, a veces incluso como triunfador; sus piezas tuvieron un inmenso éxito y el autor conoce la consagración en 1778 cuando, en la escena de la Comedia Francesa, Clairon corona su busto con laureles, delante de un público entusiasta.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Voltaire


Otras fuentes:


http://www.cibernous.com/autores/voltaire/teoria/biografia.html

http://plato.stanford.edu/entries/voltaire/

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Mar Dic 08, 2009 11:05 am

24 de noviembre, nacimiento de... Baruch Spinoza



Baruch Spinoza





Baruch de Spinoza (Hebreo: ברוך שפינוזה, Latín: Benedictus de Spinoza, Portugués: Benedito de Espinosa), (Ámsterdam, 24 de noviembre de 1632 - La Haya, 21 de febrero de 1677) fue un filósofo holandés, de origen sefardí portugués, heredero crítico del cartesianismo, considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto con el francés René Descartes y el alemán Gottfried Leibniz.


Biografía

Nació en Ámsterdam, Holanda, en 1632, procedente de una familia de judíos sefardíes emigrantes de la península Ibérica, que huía de la persecución en Portugal. Se dice que su familia procedía de España, de donde habría huido en el siglo XV a Portugal; sin muchas pruebas, hay quien sostiene que era originaria de Espinosa de los Monteros (Burgos), lo que explicaría su apellido "Espinosa". Se educó en la comunidad judía de Ámsterdam, donde se conservaba una considerable tolerancia religiosa, pese a la influencia de los clérigos calvinistas. Contrajo una tuberculosis que poco a poco minaría su salud, hasta ocasionarle una muerte temprana.

A pesar de haber recibido una educación ligada a la ortodoxia judía, por ejemplo, con la asistencia a las lecciones de Saúl Levi Morteira, el joven Spinoza mostró una actitud bastante crítica frente a estas enseñanzas y amplió sus estudios por su cuenta en matemáticas y filosofía cartesiana, dirigido por Franciscus van den Enden. Leyó también a Thomas Hobbes, Lucrecio y Giordano Bruno; estas lecturas lo fueron alejando de la ortodoxia judaica. A esto se le pueden sumar las influencias del grupo de los collegianten o colegiantes (cristianos liberales protestantes holandeses), así como de heterodoxias judías hispano-portuguesas, estas últimas encarnadas principalmente en las figuras de Juan de Prado y Uriel da Costa.

Muerto su padre, en 1654, Spinoza no tenía ya que mantener oculto su descreimiento por respeto a la figura paterna. El 27 de julio de 1656 fue expulsado de la comunidad judía (así como excomulgado y desterrado de la ciudad), a la sazón dividida en dos grupos:

* Sefardíes: judíos expulsados de la península Ibérica y grupo al cual Spinoza pertenecía. Era un grupo parcialmente influenciado por la tradición humanista.
* Ashkenazis: judíos procedentes de Europa central que al sufrir fuertes persecuciones durante la Edad Media emigraron en masa hacia el este, pero también a Holanda e Inglaterra.

Éstos últimos constituían un grupo cerrado. En algún momento histórico parece que sus normas fueran más ortodoxas y rígidas que las de los sefardíes. Era el grupo mayoritario en Ámsterdam. Se dedica a pulir lentes y con este oficio, y una pensión que le conseguirá su amigo el munícipe Jan de Witt, se gana la vida.

Tras la expulsión se retiró a un suburbio en las afueras de la ciudad y publicó su Apología para justificarse de su abdicación de la sinagoga, que algunos autores consideran un precedente de su Tractatus theologico-politicus. Acentuó su trato con las sectas cristianas de los menonitas y colegiantes, de carácter cristiano bastante liberal y tolerante.

Para sobrevivir se dedicó a pulir lentes para instrumentos ópticos, entre ellos para su amigo el científico Huygens. En 1660 se trasladó a Rijnsburg, pueblo cercano a Leyden, donde redactó su exposición de la filosofía cartesiana, Principia philosophiae cartesianae, y los Cognita metaphysica, las dos únicas obras publicadas con su nombre en vida. Sostuvo una abundante correspondencia con intelectuales de toda Europa. También empezó a trabajar en su Tractatus de intellectus emendatione y en la más famosa de sus obras, la Ethica, terminada en 1665.

En 1663 se trasladó a Voorburg, cerca de La Haya, donde frecuentó los círculos liberales y trabó una gran amistad con el físico Huygens y con el por entonces jefe de gobierno (raadspensionaris) Jan de Witt, quien protegió la publicación anónima de su Tractatus theologico-politicus en 1670, obra que causó un gran revuelo por su crítica racionalista de la religión. Éstas protestas, y la muerte de su protector De Witt, lo convencieron de no volver a publicar nuevas obras, sino tras su muerte; las obras circularían, sin embargo, entre sus admiradores, cada vez más extensos.

De 1670 hasta su muerte vivió en La Haya. En 1673 J.L. Fabritius, profesor de Teología, por encargo del Elector del Palatinado, le ofreció una cátedra de Filosofía en su universidad, la de Heidelberg, pero Spinoza no la aceptó, pues aunque se le garantizaba "libertad de filosofar", se le exigía "no perturbar la religión públicamente establecida". Un año antes de su muerte fue visitado por Leibniz, pero éste negó luego tal encuentro. Minado por la tuberculosis, murió el 21 de febrero de 1677 cuando contaba 44 años. Sus amigos editaron en noviembre de ese mismo año todas sus obras bajo el título Opera posthuma.


Pensamiento


Partiendo de la innegable influencia de Descartes, creó un sistema muy original, con mezcla de elementos propiamente judíos, escolásticos y estoicos. En lo que se refiere a Descartes, éste había considerado la existencia de tres sustancias: el pensamiento, la extensión y Dios. Spinoza reduce estas tres sustancias a una sola: sustancia divina infinita, que según la perspectiva que se adopte, se identifica bien con Dios o bien con la Naturaleza (ambos términos llegan a ser equivalentes para él, según su célebre expresión Deus sive Natura).

Para Spinoza, la substancia es la realidad, que es causa de sí misma y a la vez de todas las cosas; que existe por sí misma y es productora de toda la realidad; por tanto, la naturaleza es equivalente a Dios. Dios y el mundo, su producción, son entonces idénticos. Todos los objetos físicos son los "modos" de Dios contenidos en el atributo extensión. Del mismo modo, todas las ideas son los "modos" de Dios contenidas en el atributo pensamiento. Las cosas o modos son naturaleza naturada, mientras que la única substancia o Dios es naturaleza naturante. Las cosas o modos son finitas, mientras que Dios es de naturaleza infinita y existencia necesaria y eterna.

Este cambio tiene la ventaja, sobre la filosofía cartesiana, de borrar de un plumazo los problemas que presenta la filosofía de Descartes para explicar la posibilidad del conocimiento: dado que el pensamiento y la extensión son dos de los infinitos atributos de Dios, distintos e independientes el uno del otro (paralelismo de los atributos), ¿cómo se puede conocer el mundo? Descartes había resuelto este problema de una manera aparentemente gratuita, amén de insatisfactoria, señalando la comunicación de éstas sustancias en la glándula pineal.

Con Spinoza, pues, ya no existe este problema: se puede conocer el mundo, porque el entendimiento, en tanto parte del entendimiento de Dios, es una modificación o "modo" de la misma sustancia divina, entendimiento infinito de Dios, que "piensa" su objeto extenso o cuerpo, de modo que el entendimiento puro puede "aprehender" la realidad, porque el alma, o sea la idea del cuerpo, "replica" lo que afecta a éste cuerpo. La unidad del alma y el cuerpo está justificada por la unidad de la sustancia infinita de la que son sus modificaciones finitas o modos.

Pero, a la vez, abre un tremendo problema para explicar la libertad humana. La anterior distinción de Descartes en tres sustancias le permitió sustraer del determinismo mecanicista, al entendimiento, con lo cual el ser humano mantendría su libertad. El mecanicismo sostiene que todo el Universo está determinado por leyes, con lo cual cualquier ente que esté dentro de él también estará sujeto a dichas leyes, incluido el ser humano. Descartes y Spinoza son mecanicistas, pero el primero salva el problema a través de su postulado de las tres sustancias: el mecanicismo (por tanto el determinismo o ausencia de libertad) sólo afecta a la sustancia extensa o mundo, pero no a la sustancia pensante o entendimiento.

Pero, al postular Spinoza una sola sustancia, ¿cómo es posible que exista la libertad humana, si todo está sometido a una inexorable regulación permanente? Spinoza acaba afirmando un determinismo (negación de la libertad humana) riguroso, aunque deja el resquicio de una definición poco alentadora y paradójica de libertad: la libertad humana aparece cuando el ser humano acepta que todo está determinado; la libertad no depende de la voluntad sino del entendimiento; el hombre se libera por medio del conocimiento intelectual.

En el campo de la filosofía Spinoza se declara monista, esto es, no cree en la existencia de un dualismo cuerpo-alma. Para Spinoza el hombre es cuerpo y mente, y todo en su conjunto es parte de una sustancia universal con infinitos modos e infinitos atributos, algo que da lugar a un "monismo neutral".

También es determinista, lo que supone que no cree en el libre albedrío: asegura que el hombre está determinado por leyes universales que lo condicionan mediante la ley de la preservación de la vida. Así, afirma que ser libre es regirse por la razón frente a la sumisión, por ejemplo, a la religión.


Pensamiento político

En el aspecto político sigue en parte a Hobbes. Sin embargo, su doctrina tuvo gran influencia en el pensamiento del siglo XVIII, ya que se le considera el iniciador del ateísmo, aunque esta afirmación no es del todo correcta. Como filósofo, comparte con Hobbes el tema del determinismo. Sin embargo Spinoza fue siempre, y en todos los campos, un escritor proscrito, hasta el punto de que a comienzos del siglo XIX no se le reconocía, especialmente por el movimiento Romántico alemán (Goethe, Jacobi, etcétera). Dentro del ámbito de la política se le considera precursor de Rousseau.

Su pensamiento traslada la visión del mundo de Galileo, que dice que el mundo está sujeto a unas leyes, a la sociedad; es decir, busca las leyes que regulan la sociedad. En este punto coincide en parte con Descartes y Hobbes, pero con la singularidad de que Spinoza además busca las leyes que rigen la moral y la religión. Así Spinoza entra de lleno tanto en la moral como en la religión, intentando introducir la razón en ambas esferas, para lo que usa un método racional.

En su Ética demostrada según el orden geométrico habla de Dios, del ser humano y del puesto que el hombre ocupa dentro de la Naturaleza; así, dice que la forma correcta de entender a los hombres, es que son una parte más de la Naturaleza y que las acciones humanas no se deben analizar como criterios morales, sino como partes necesarias de leyes que rigen el Cosmos, esto es, que existen leyes universales de la Naturaleza a las que los hombres están sujetos, por lo que no se puede afirmar que el hombre es totalmente libre. Siguiendo este planteamiento se encuentra una de sus afirmaciones más importantes y que más problemas le trajo: afirma que los valores son creaciones humanas arbitrarias.

En el tema político, el filósofo reivindica la democracia más amplia posible, aunque dentro de ésta no incluye explícitamente a las mujeres, a quienes plantea si deben tener o no derechos políticos, cosa que no tiene muy clara; finalmente se inclina por sostener una inferioridad innata de las mujeres, y afirma que el mejor gobierno es de los hombres. No obstante deja una puerta abierta al reconocimiento de las mujeres, diciendo finalmente que sí son iguales a los hombres, que sí pueden gobernar, pero que lo mejor es evitar el tema, ya que puede generar conflictos.

En su obra Tratado político sostiene que la democracia es el mejor sistema posible y el que más se ajusta a la Naturaleza y a la razón. Según su visión, el fin del Estado es hacer a todos los hombres libres, lo que significa que el hombre ha de dejar de ser un autómata.


Obra

* Tractatus de Deo et homine ejusque felicitate (Tratado acerca de Dios, el hombre y su felicidad)
* Tractatus theologico-politicus (Tratado teológico-político) (1670)
* Tractatus de intellectus emendatione (Tratado sobre la reforma del entendimiento) (1662)
* Ethica ordine geométrico demonstrata (Ética demostrada según el orden geométrico) (1677)


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Baruch_Spinoza


Otras fuentes:

http://filosofia.idoneos.com/index.php/335625

http://plato.stanford.edu/entries/spinoza/



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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Vie Dic 11, 2009 10:28 am

28 de noviembre... nacimiento de Friedrich Engels cheers cheers cheers


Friedrich Engels



Friedrich Engels (Barmen-Elberfeld, actualmente Wuppertal, Renania, entonces parte de Prusia, 28 de noviembre de 1820 – Londres, 5 de agosto de 1895) fue un filósofo y revolucionario alemán.

Amigo y colaborador de Karl Marx, fue coautor con él de obras fundamentales para el nacimiento de los movimientos socialista, comunista y sindical, y dirigente político de la Primera Internacional y de la Segunda Internacional.

Biografía


Pensador y dirigente socialista alemán (Barmen, Renania, 1820 - Londres, 1895). Nació en una familia burguesa, acomodada, conservadora y religiosa, propietaria de fábricas textiles y vitivinícolas. Sin embargo, desde su paso por la Universidad de Berlín (1841-1842) se interesó por los movimientos revolucionarios de la época: se relacionó con los hegelianos de izquierda y con el movimiento de la Joven Alemania. Enviado a Inglaterra al frente de los negocios familiares, conoció las míseras condiciones de vida de los trabajadores de la primera potencia industrial del mundo; más tarde plasmaría sus observaciones en su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845).

En 1844 se adhirió definitivamente al socialismo y entabló una duradera amistad con Marx. En lo sucesivo, ambos pensadores colaborarían estrechamente, publicando juntos obras como La Sagrada Familia (1844), La ideología alemana (1844-46) y el Manifiesto Comunista (1848). Aunque corresponde a Marx la primacía en el liderazgo socialista, Engels ejerció una gran influencia sobre él: le acercó al conocimiento del movimiento obrero inglés y atrajo su atención hacia la crítica de la teoría económica clásica. Fue también él quien, gracias a la desahogada situación económica de la que disfrutaba como empresario, aportó a Marx la ayuda económica necesaria para mantenerse y escribir El Capital, e incluso publicó los dos últimos tomos de la obra después de la muerte de su amigo.


Colaboración con Marx

Por los mismos años publicó en los Anales Franco-Alemanes, de los que Karl Marx era coeditor, un texto titulado Elementos de una crítica de la economía política. De esa época procede su amistad con Marx, al que reconocía una superior capacidad teórica y mayor originalidad en las ideas. En adelante Engels se convirtió en el sostén de Marx, al que mantuvo junto a su familia durante los años en que se dedicaba a elaborar El capital. En esa primera estancia en Manchester, Engels se vinculó también al activismo político local, militando en el movimiento cartista y colaborando en El Nuevo Mundo Moral (The New Moral World), uno de los periódicos de Robert Owen. Más tarde, en Bruselas, lugar de refugio de muchos izquierdistas europeos, participó activamente con Marx en la Liga de los Justos, convertida pronto en la Liga de los Comunistas. Marx y Engels se encargaron de redactar un breve panfleto con los principios políticos del nuevo movimiento y que describe el capitalismo con una claridad que sus seguidores consideran no superada. Publicado finalmente con el título de Manifiesto del partido comunista (o Manifiesto comunista) llegó a tiempo de traducirse y difundirse por Europa antes de los movimientos revolucionarios de 1848. Marx y Engels volvieron a Alemania a participar en la lucha, y Engels fue ayudante de campo de August Willich durante la rebelión de Baden–Palatinado. Como consecuencia del fracaso del movimiento Marx y Engels tuvieron que exiliarse en Londres. En Londres, en 1850, contribuyó a la Nueva Gaceta Renana, editada por Marx y publicada en Hamburgo. También dio a la imprenta la primera edición de Las guerras campesinas en Alemania. Engels regresó a Manchester, a la fábrica en la que había trabajado y de la que se convirtió en copropietario. Aunque Marx permaneció en Londres eso no les impidió mantener una estrecha colaboración, basada en una correspondencia casi diaria. Finalmente Engels se trasladó a Londres en 1870, haciendo aún más intensa la colaboración hasta la muerte de Marx en 1883. Engels publicó o preparó en esos años algunas de sus obras más notables, como Contribución sobre el problema de la vivienda', El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, La revolución de la ciencia de E. Dühring (más conocida como Anti-Dühring), Del socialismo utópico al socialismo científico o El origen de la familia, la propiedad privada y el estado. En esos años Engels aparecía como un miembro más de la familia en casa de Marx, cuyas hijas le llamaban «El General»..., o también y mejor, "secretario general" (término que usaría Lenin posteriormente).


Obra después de Marx

Engels se aplicó a corregir y preparar para publicación los manuscritos que Marx había dejado inconclusos en su preparación de El Capital. El tomo II vio la luz en 1885 y el III en 1894. Esta obra fue el centro de sus esfuerzos hasta su muerte, que ocurrió antes de que pudiera dar a la luz lo que habría sido un tomo IV. El nombre de Engels no figura en forma alguna en la autoría de esos volúmenes, pero es indudable que hay mucho de su mano en ellos. Engels siguió publicando obras originales, como Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, así como artículos militantes en La Nueva Gaceta.

Engels no tuvo sólo protagonismo propio como teórico del socialismo, a pesar de lo contradictoria que nos aparece su doble condición de empresario y revolucionario, sino que siguió participando activamente en el movimiento socialista y comunista. Fue secretario de la Primera Internacional obrera (la Asociación Internacional de los Trabajadores o AIT) desde 1870, y participó también en la fundación de la Segunda Internacional. Intervino, por sus responsabilidades, en la vida política de los partidos afiliados a la Internacional en el Sur de Europa (España, Portugal e Italia) y en el Este (Rumania, Rusia,…) y escribió libros y artículos al respecto.

F. Engels, en calidad de teórico y fundador del socialismo científico, contribuyó a definir formulaciones acerca de la lucha de clases, así estuviesen 'embozadas'. Su categorización de las acciones de los 'anabaptistas' y su líder Thomas Müntzer, entre otras, así como de las confrontaciones religiosas (Taboritas de Bohemia) sirvieron de puntal al 'desvelamiento' de las contradicciones violentas de clase. Aparte habría que señalar que Engels fue un cabal heredero del Renacimiento, al ser comprobado que hablaba y escribía en 37 idiomas. Valdría la pena releer el panegírico de V. I. Lenin: "Un gran hombre ha dejado de existir...".


Después de la muerte de Marx

Tras la muerte de Marx, Engels se convirtió en el garante de la incipiente socialdemocracia alemana, de la Segunda Internacional y del socialismo mundial, salvaguardando lo esencial de la ideología marxista, a la que él mismo había aportado matices relativos a la desaparición futura del Estado, a la dialéctica y a las complejas relaciones entre la infraestructura económica y las superestructuras políticas, jurídicas y culturales.

Engels se opuso al radicalismo izquierdista, pero tampoco concilió con la evolución reformista del movimiento revolucionario, reeditando la Crítica al programa de Gotha o Las guerras civiles en Francia y finalmente publicando la Crítica al programa socialdemócrata (alemán) de 1891. Dio lugar así a la revisión que condujo al Programa de Erfurt, con el que sí se identificaba. Su colaborador Eduard Bernstein y otros dirigentes condujeron a la socialdemocracia alemana hacia el reformismo parlamentarista, extrayendo del legado de Engels una legitimidad que es negada por otra parte del movimiento, la que condujo a la formación de los partidos comunistas y la III Internacional.

Engels no sólo aplicó el materialismo histórico en sus escritos, sino que desarrolló y aplicó también el materialismo dialéctico, que llegaría a ser la filosofía oficial del movimiento comunista después de la Revolución rusa de 1917. Elementos importantes de sus últimas concepciones filosóficas se encuentran en Dialéctica de la Naturaleza, aunque muchos de sus análisis o ejemplos habían perdido ya valor cuando se publicaron en 1925, en un marco de crecimiento explosivo de la ciencia natural y de debate epistemológico.


El Socialismo

Es un conjunto de ideas que busca crear una sociedad mas igualitaria y justa, a partir de un desmantelamiento progresivo del Estado según vaya avanzando la lucha de clases, de manera que mientras existiera dicho Estado Obrero, por lo tanto la lucha de clases, corrigiera los desequilibrios y problemas sociales creados por la economía del mercado. El socialismo se dividió en dos ramas: la socialdemocracia, que busca alcanzar las ideas socialistas dentro del sistema político-liberal; y el socialismo científico, representado por Karl Marx y Friedrich Engels.



Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Engels

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Sáb Dic 12, 2009 10:48 am

29 de noviembre... nacimiento de Maine de Biran cheers cheers cheers


Un filósofo que desconocía y me parece muy interesante, desgraciadamente, hay pocos recursos en español.


Maine de Biran




Nacimiento 29 de noviembre de 1766
Bergerac, Francia
Fallecimiento 20 de julio de 1824
París, Francia
Nacionalidad francesa
Ocupación Filósofo, psicólogo
Marie-François-Pierre Gonthier de Biran, mejor conocido como Maine de Biran, fue un filósofo y psicólogo francés. También ejerció la política (fue diputado y consejero de Estado).

Su filosofía

Maine de Biran se adhirió inicialmente al sensualismo, como Condillac y como Locke, se acercó a las temáticas de los ideólogos y sucesivamente, y más tarde se volvió un exponente del Espiritualismo. Al fin de cuentas, llegó a un misticismo teosófico.

En sus primeros escritos se palpa evidentemente la influencia de Locke y de Condillac; pero presentan algunos elementos que predicen sus intereses futuros. L'Essai sur les fondements de la psychologie (Estudio sobre los fundamentos de la Psicología) es representativo de la segunda fase de su pensamiento, mientras que algunos de esos y del Nouveaux essais d'anthropologie (Nuevos Estudios de Antropología) representan a la tercera fase.

En 1802 publica «Influencia del hábito sobre la facultad de pensar». Analizando al hábito, Maine de Biran señala que se pueden tener diversos éxitos sobre nuestras facultades: puede, en efecto, atenuarse (por ejemplo en la percepción del dolor) o bien, mejorarse haciendo sanar de forma más rápida y precisa en el tema de operaciones volontarias (como sería en el caso de los gestos). Existen, por tanto, hábitos activos y pasivos. Si aquellos hábitos pasivos se pueden oír por medio de la mera sensación, entonces no son tan activos; porque una sensación dejada a sí misma, sigue siendo tal. Pero debemos reconocer la existencia de una brecha entre el "simple sentir" y el "sentir que uno siente" en el cual actúa conciencia porque el yo es algo activo. Existe por eso, más allá de la sensación, un hecho primitivo y original, capaz de cambiar el yo: el esfuerzo motor volunatrio.


Sobre esta base, Maine de Biran erigió su metafísica, donde interpreta los conceptos de fuerza, de sustancia, de causa etc., en términos de activitad de la voluntad directamente experimentado. Este sistema de psicología y de metafísica, era conocido como Espiritualismo, ejerció una influencia notable en Victor Cousin, Félix Ravaisson y Charles Bernard Renouvier. Entre sus obras cabe citar adeás su escrito: Relaciones entre lo físico y lo moral (1814).


Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Maine_de_Biran


Otras fuentes:

http://en.wikipedia.org/wiki/Maine_de_Biran

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Lun Dic 14, 2009 3:31 pm

4 de diciembre... nacimiento de Xavier Zubiri


Xavier Zubiri





Xabier Zubiri Apalátegui, (San Sebastián, 4 de diciembre de 1898 - Madrid, 21 de septiembre de 1983). Filósofo y prologuista español.

Biografía

Ingresa en 1917 en el seminario de Madrid, donde estudia filosofía con Juan Zaragüeta y en 1919 con Ortega y Gasset en la Universidad de Madrid. Gana la cátedra de filosofía de esta Universidad en 1926. Con un permiso de estudios, asiste a cursos en Friburgo y Berlín, con Husserl y Heidegger. Tramita su secularización y contrae matrimonio en 1936 con Carmen Castro (hija del historiador Américo Castro).

Durante la guerra civil permanece en París donde trabaja en Física con Louis de Broglie y con Émile Benveniste en filología.

Al acabar la guerra acepta la cátedra de filosofía en Barcelona, y pide la excedencia por su descontento con el modelo de universidad vigente en aquel momento. Desde entonces impartió cursos privados, muchos de ellos publicados póstumamente. Contó entre sus discípulos y colaboradores al jesuita español Ignacio Ellacuría y al padre agustino recoleto Ángel Jubera.

Falleció a la edad de 84 años en Madrid.

Su filosofía es de una gran originalidad, en ella destaca su elaboración de una nueva idea de la realidad. La realidad no es sinónimo de las cosas existentes sino que es lo presente en la percepción como siendo algo propio de lo dado, es a lo que Zubiri llama "de suyo". Ha ejercido gran influencia en la teología de la liberación y en las filosofías de la praxis contemporáneas. Durante un tiempo, para sobrevivir, se dedicó con su esposa a la traducción de textos: Una de sus traducciones más conocidas fue la que realizó de la obra "¿Qué es Metafísica?" de M. Heidegger.

No fue un autor muy prolífico y durante su vida publicó: Naturaleza, Historia, Dios (1944) que es una recopilación de artículos publicados en revistas pricipalmente; Sobre la Esencia (1963) donde expone su concepción metafísica de la realidad centrada en la idea de sustantividad; y los tres tomos de Inteligencia Sentiente (Inteligencia y Realidad - 1980; Inteligencia y Logos - 1982, Inteligencia y Razón - 1983) en la que Zubiri describe su idea de lo que es la intelección del hombre. Actualmente sus cursos están siendo publicados por la Fundación Xavier Zubiri.


Principales temas de su reflexión filosófica.

Su elaboración filosófica es un intento de superar el subjetivismo reinante en la modernidad y el realismo ingenuo de la filosofía clásica. La existencia humana es comprendida como religación (uno de los conceptos fundamentales de la filosofía de Zubiri). Introduce, en el análisis histórico la necesidad de las posibilidades, es decir del estudio no sólo de lo que pudo ser. La categoría clave de la que parte su filosofía es la realidad, pero entendiendo ésta como forma, como lo real de suyo, no allende la percepción sino en la percepción. En la aprehensión de la realidad ésta se capta cómo real. Esto sería la "aprehensión primordial de la realidad" la cual es realizada por una inteligencia sentiente (une lo intelectivo a lo sensorial). Desde esta inteligencia sentiente aprehendemos lo real como real de suyo. Pero la cuestión de qué puede ser la realidad y que son las cosas en realidad y en la realidad será función del logos y la razón. Desde estos dos momentos posteriores, el hombre hará un ensayo de lo que pueda ser la realidad allende la aprehensión.


El Hombre, animal de realidades. Concepción del hombre de Zubiri: basada en los presupuestos antropológicos escolásticos, los cuales toma terminológicamente actualizándolos desde la fenomenología, y con un aporte renovador proporcionado por los aportes científicos de nuestro tiempo. Zubiri pone la inteligencia como característica principal de las diferencias entre hombre y animal. La inteligencia sentiente de Zubiri consiste en la reflexión humana- inteligencia – incluyendo los propios sentidos- sentiente-. El animal es capaz de sentir pero no de reflexionar sobre los sentidos. Otra de las características del hombre frente al animal (proporcionado por la inteligencia sentiente y su forma natural de aprehender las cosas: la impresión de la realidad es la habitud. Todos los animales tienen su habitud (o modo de conducirse en el ambiente). La habitud intelectiva se diferencia en su substantividad (unidad de estructuras y funciones). Dentro de su antropología Zubiri Distingue entre sustantivo/sustancial y entre sustantividad/sustancialidad. Tomemos como definiciones aproximadas los siguientes enunciados: SUBSTANCIALIDAD : Suficiencia en el orden constitucional (de la unidad de estructuras y funciones). SUSTANTIVIDAD: Se refiere al carácter de una realidad, por el cuál brotan propiedades que le son inherentes. El conjunto de estas constituciones aparecen en forma de sistema clausurado (interdependientes y concatenados); la unidad de suficiencia le hace tomar el nombre de sustantividad. En cuanto a la habitud, la sustantividad del hombre se presenta como personeidad (conciencia de la posesión que el hombre tiene de sí mismo). El hombre, es un animal de realidades. Este hecho deriva de que la inteligencia humana está abierta a la realidad. Este concepto está implantado en el ser (impuesto por una fuerza que lo supera) y que enlaza con la teoría de la religación. La religación es una dimensión ontológica y el hombre no puede prescindir de ella so pena de caer en la “soberbia de la vida”.


Meditación Sobre la Esencia: En Sobre la esencia Zubiri Se centra en la discusión técnica sobre los conceptos substancia / esencia. Para Zubiri ninguna de las teorías hasta el momento enfoca bien el problema. Su planteamiento del problema queda anotado por las siguientes medidas: 1) acota el ámbito de lo esencial y las cosas esenciales. 2) Indica cuáles son las cosas esenciales. 3) Determina en que consiste la esencia de esas cosas. El ámbito de lo esenciable son las cosas reales y el ámbito de lo esenciado es la realidad simpliciter o realidad verdadera. La función de la esencia no es especificar la realidad sino estructurarla. La esencia no es una realidad es la cosa sino que es la cosa misma. La esencia se halla en las realidades sustantivas, por ello, la realidad esenciada es la realidad sustantivada. Se trata de un momento físico de (conformación de partes) y no lógico; en este sentido la unidad estructural de una cosa es “constitución física individual”. Este carácter constitucional es lo que Zubiri llama substantividad. Zubiri rechaza la identificación entre individuo y singular distinguiendo entre individualidad singular e individualidad estricta. En ocasiones la esencia también queda dividida en esencias constitutivas y esencias quidditativas. La esencia no es definición, ni correlato de definición, es un modo distinto de proceso definitorio; se trata del estado constructo. Admite aún la esencia otro análisis, el de la talidad y la trascendentalidad. La filosofía de Zubiri surge en gran medida como polémica con Aristóteles. El planteamiento de Zubiri niega que la substancia sea la estructura de las cosas, afirmando que esta es substantividad, no es más que el conjunto de notas infundadas y fundantes de las demás. De este modo la esencia no es lo específico de una substancia, sino el sistema físico y real de propiedades que forman su constitución. Este replanteamiento obliga a distinguir los conceptos tradicionales de la ontología (realidad, ser, ente). La realidad es previa al ser, y consiste en lo que hay. El ser se funda en la realidad, es “el momento de actualidad de lo real en esa respectividad que constituye trascendentalmente el mundo (...) el ser es actualidad respectiva”. El ente es cada cosa real en cuanto es. A los atributos trascendentales del ente (unidad, verdad, bondad) Zubiri añade la respectividad. Esta señala la interdependencia entre los entes. Para Abellán el concepto de “aprehensión de la realidad” es más ambicioso que la conciencia fenomenológica husserliana o la vida orteguiana, o la comprensión del ser heideggeriano. Las etapas del pensamiento de Zubiri están demarcadas por la propia evolución y desarrollo de su filosofía; en la primera etapa abandona la conciencia por la inteligencia sentiente; en la segunda abandona el ser, por la realidad, y y en esta última etapa tarta de estructurar la filosofía de lo real en cuanto real (etapa metafísica apoyada en las anteriores donde se despliega la estructura desarrollada). Esta última etapa se inicia en 1962 con la publicación de Sobre la Esencia y culmina con la publicación de Inteligencia Sentiente en 1983. Zubiri asume todo su pasado filosófico, rescatando los aciertos de la metafísica, de la teoría del conocimiento y de la fenomenología para concluir con una nueva disciplina: la NOOLOGÍA. La función primaria de la inteligencia es la de “aprehender” la realidad y no juzgarla.


El Realismo Radical: La Noología. Para Zubiri La noología no es propiamente metafísica sino una especie de metafísica anterior a la propiamente dicha. Llama a la noología filosofía primera. La noología explicita que la aprehensión de realidades /intelección sentiente es la misma cosa, aunque distinga tres momentos:

- momento de afección o noesis

-momento de alteridad o noema

-momento de fuerza de imposición o noergia.

La trascendentalidad se realiza también en tres momentos. Suidad, mundanidad y respectividad, este último momento siempre conlleva los otros dos.


El Tema De Dios: La Religación. En sus primeros escritos ya aparece la fórmula de la religación. Pero este concepto no estará plenamente dotado de sentido hasta la culminación del desarrollo de la idea de inteligencia sentiente. Noesis y noema son momentos de al aprehensión, pero sólo la noergia adquiere el carácter de fuerza de imposición (la realidad se nos impone, nos posee). Su carácter radical admite las dimensiones “última” y posibilitante e impelente, dando al hombre fundamentalidad, actúa como obligación en cuanto a todo plano moral. La religación es la realidad apoderándose del individuo, se trata de un hecho experencial, de una vivencia, de la “ dimensión teologal del hombre”. La religación es el fundamento que nos liga a la realidad y que plantea claramente el “problema de Dios”. El carácter incoativo de la razón presenta a Dios como vía posibilitatoria; y la que parte de la religación nos lleva de hecho, al problema. Toda búsqueda de fundamento, (en cuanto que intelección con detenimiento) nos presenta ante la principalidad. Zubiri denuncia la vía epistemológica tradicional, en la que Dios es una realidad-objeto. Dios no puede ser nunca objeto del hombre, sino en todo caso fundamento. La religación no es el problema, Dios, sí.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Xavier_Zubiri

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Mar Dic 15, 2009 7:45 pm

7 de diciembre, nacimiento de Gabriel Marcel



Gabriel Marcel




Gabriel Marcel (París, 7 de diciembre de 1889 - 8 de octubre de 1973) fue un dramaturgo y filósofo francés. Sostenía que los individuos tan sólo pueden ser comprendidos en las situaciones específicas en que se ven implicados y comprometidos. Esta afirmación constituye el eje de su pensamiento, calificado como existencialismo cristiano o personalismo.


Infancia y adolescencia

Fue muy dura.Marcel perdió a su madre a los cuatro años de edad, lo que le dejó un profundo sentimiento de pérdida. Fue educado en un ambiente de cariño, aunque sofocante, por su abuela y tía, convirtiéndose esta última en su madrastra:

Iba yo a cumplir cuatro años cuando la perdí. Independientemente de las pocas imágenes precisas que he podido conservar de ella, siempre la he tenido presente; de una manera misteriosa, ha estado siempre conmigo. Sin embargo, mi tía, quizás tan dotada, pero muy diferente, debía inevitablemente eclipsarla de hecho [...] extraordinariamente firme, dominante y que se creía obligada a proyectar la luz hasta los más pequeños rincones de mi existencia

Existencialisme chrétien[1]


No tenía amigos de juego aunque se inventaba compañeros imaginarios.[2] Ambas educadoras eran judías aunque de religión protestante liberal en cuanto al dogma y muy exigentes en materia moral.

Su padre, Henri Marcel, era diplomático y consejero de Estado. Después fue nombrado director de la Escuela de Bellas Artes al tiempo que atendía diversos encargos dentro del Museo y de la Biblioteca Nacional. Era agnóstico, aunque apreciaba sobremanera el arte cristiano, en el que introdujo al joven Marcel. Henri aprovechaba sus numerosos viajes al exterior y mostrarle lo mejor del arte europeo. Aprovechaba también para leerle las mejores obras de la literatura, especialmente del teatro de Ibsen:

Demasiado inteligente para ser anticlerical, su padre pensaba, no obstante, como tantos hombres de aquellos años finales del siglo XIX, alimentados por Taine, Spencer, Renan, que las ideas deben desaparecer cuando han cumplido su tiempo. Tal era, a su juicio, el caso de la religión, abandonada por él en edad temprana. Reconocía sin dificultad todo lo que el arte debe al catolicismo, pero el pensamiento católico le parecía prescrito, plagado de supersticiones absurdas. Un espíritu libre no podía, según él, seguir prestando adhesión a creencias infantiles
R. Troisfontaines, De l'existence 'a l'être. La philosophie de Gabriel Marcel, pág. 20[3]


A los siete años escribió su primera obra literaria y en general tuvo buenos resultados en la escuela primaria. Estudió secundaria en el Lycée Carnot de París donde aprendió a tocar el piano. Algunas obras compuestas por él fueron luego escritas por su esposa que se dedicaba a la música.


Estudios universitarios

Estudió cuatro años de filosofía en la Sorbona. Los maestros que más influyeron en su preparación fueron V. Delbos para la historia de la filosofía y Lévy-Bruhl con quien preparó su tesis de título Les idées métaphysiques de Coleridge dan leurs rapports avec la philosophie de Schelling (presentada en 1909 y publicada íntegra en 1971). Con este trabajo entró en contacto con el idealismo alemán especialmente con Fichte y Hegel aunque desde una postura crítica.

También recibió clases de Charles Péguy, Jacques Maritain y Henri Bergson. Este último influyó notablemente en su pensamiento especialmente en sus concepto de intuición creativa y duración.

Desde 1910 comenzó a estudiar a los pensadores ingleses como Bradley y Bosanquet. En 1914 pasó a los norteamericanos como Hocking y Royce. Sus notas personales acerca de estos estudios dejan ver que intentaba hacer una publicación de comentario a esas obras e ideas pero al final la abandonó debido al ambiente positivista y racionalista que reinaba en las universidades. Todos esos apuntes a la vez que proponían su reflexión personal sobre lo leído o estudiado, eran redactados en forma de diario. Sus fragmentos filosóficos (escritos personales desde 1909 a 1914) fueron publicados solo en 1962 y el así llamado «Diario metafísico» (Journal métaphysique) en 1927.

Conoció a Xavier Léon que lo invitó a la Société Française de Philosophie y a colaborar en la Revue de Métaphysique et de Morale donde publicó su primer ensayo: Les conditions dialectiques de la philosophie de l'intuition. Igualmente su amistad con Jacques Rivière le permitió conocer a figuras de primer orden en la filosofía y la literatura del período: André Gide, Marcel Proust y Charles Du Bos.


Tras los estudios

Tras terminar la carrera de filosofía, Marcel ejerció de profesor en diversos liceos: Vendôme (1911-12), Lycée Condorcet en París (1915-18), Sens (1919-1922), Lycée Luis-le-Grand también en la capital (1939-1940), Montpellier (1941). Al mismo tiempo se dedicó a la crítica literaria, en especial de las obras de teatro. En 1911 publica el drama La grâce y dos años después Le palais de sable. Sus trabajos fueron interrumpidos por la Primera Guerra Mundial donde, a causa de su incapacidad militar, fue destinado en la Cruz Roja con la tarea de encontrar militares desaparecidos.


Período de entreguerras

En 1919 se casó con Jacqueline Boegner, que era protestante y le pidió que el matrimonio se realizara de acuerdo con los ritos de tal religión. Marcel aceptó. El matrimonio fue estéril por lo que decidieron adoptar a un niño. De este período datan la mayoría de las obras dramáticas de Marcel.

Colaboró en la preparación de una antología de textos literarios contemporáneos que fue publicada con el nombre de Les feux croisées en 1926.

En 1929 tras largo período de inquietud religiosa e influenciado por sus amigos, Du Bos y Mauriac, Marcel se convirtió al catolicismo. De este período de búsqueda religiosa también surge su obra Être et avoir publicado en 1935.

En 1933 adquirió un apartamento en la calle Rue de Tournon que le sirvió de residencia hasta su muerte y donde se reunía con un grupo escogido de pensadores católicos con el fin de elaborar una filosofía espiritualista cristiana.

Durante este período sus obras filosóficas se alternan y se influencias mutuamente con sus obras dramáticas.


Tras la Segunda guerra mundial hasta su muerte

En 1946, Sartre publicó su ensayo El existencialismo es un humanismo en el que afirmaba que Marcel era un «existencialista cristiano» cosa que éste rechazó[4] pero que le sirvió para ser conocido fuera de Francia. Con motivo de esta disputa, Marcel definió su filosofía como «neo-socrática», expresión que usó innumerables veces durante las conferencias que dio por Europa desde 1949 a 1951.

Su producción literaria y dramática prosiguió a buen ritmo en medio de las charlas que daba por las universidades europeas y de la creciente ceguera, hasta que falleció a la edad de 84 años.


Pensamiento

En su primer libro, Diario metafísico, Marcel abogaba por una filosofía de lo concreto que reconociera que la encarnación del sujeto en un cuerpo y la situación histórica del individuo condicionan en esencia lo que se es en realidad.

Marcel distinguió la reflexión primaria, que tiene que ver con los objetos y las abstracciones. Esta reflexión alcanza su forma más elevada en la ciencia y la tecnología. La reflexión secundaria -usada por él como método- se ocupa de aquellos aspectos de la existencia humana, como el cuerpo y la situación de cada persona, en los que se participa de forma tan completa que el individuo no puede abstraerse de los mismos. La reflexión secundaria contempla los misterios y proporciona una especie de verdad (filosófica, moral y religiosa) que no puede ser verificada mediante procedimientos científicos, pero que es confirmada mientras ilumina la vida de cada uno.

Marcel, a diferencia de otros existencialistas, hizo hincapié en la participación en una comunidad en vez de denunciar el ontológico aislamiento humano. No sólo expresó estas ideas en sus libros, sino también en sus obras de teatro, que presentaban situaciones complejas donde las personas se veían atrapadas y conducidas hacia la soledad y la desesperación, o bien establecían una relación satisfactoria con las demás personas y con Dios.

En cuanto a la familia, Marcel tras reflexionar en su experiencia de temprana muerte de su madre, afirmaba que la familia era una especie de símbolo de una realidad personal mucho más rica y profunda donde el amor recíproco y la mutua donación son la base o fundamento. En ese mundo, el niño ve un refugio de recuerdos felices donde vuelve cada vez que hace falta. En el caso de los que morían hacía notar al mismo tiempo su lejanía (ya no están) y su cercanía (la nostalgia).

Como se ha mencionado los textos de su Journal Metaphysique reflejan tanto sus estudios de filósofos y corrientes de pensamiento, —escrito eso sí a modo de diario— como sus experiencias personales. Así la segunda parte del Journal trata de su experiencia de la guerra y evoca su idea de la trascendencia de la existencia encarnada por medio de un análisis fenomenológico propio.

Esta metodología fue desarrollada ulteriormente cuando oponía la «fenomenología del tener» a la «fenomenología del ser»[5] que lo pone en las puertas de la metafísica.

Defensor de los sublevados durante la Guerra Civil Española, Albert Camus polemizó con él en varias cartas públicas donde denunció las contradicciones éticas de su reflexión filosófica humanista.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Gabriel_Marcel


Última edición por Bishop el Sáb Dic 26, 2009 3:25 pm, editado 1 vez

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Miér Dic 16, 2009 9:32 pm

8 de diciembre, nacimiento del Barón de Holbach!!! cheers cheers cheers


Éste le va a gustar a unos cuantos Very Happy


Paul Henri Thiry d'Holbach





Paul Henri Thiry, Barón de Holbach, nacido como Paul Heinrich Dietrich von Holbach (Edesheim, 8 de diciembre de 1723 – París, 21 de enero de 1789), fue un filósofo materialista francés de origen alemán.

Se educó en Leiden y la mayor parte de su vida la vivió en París. Según él la materia es eterna y base determinante de cualquier fenómeno. La libertad es una ilusión, la religión una consecuencia de la ignorancia explotada por el despotismo. Estas citas suyas exponían claramente que consideraba a todas las doctrinas religiosas como instrumentos del absolutismo y por lo tanto era enemigo de todas ellas. Fue uno de los colaboradores de la Encyclopédie, en la cual colaboró con conceptos de química, metalurgia y geología. Era partidario de la Ilustración y amigos de varios otros filósofos, entre los que se encontraban Rousseau, el Barón von Grimm, o Buffon. Estos se reunían en su casa para comer dos veces por semana en la llamada La coterie holbachique (La camarilla de Holbach), reuniones de salón en casa de d'Holbach presididas por Diderot, a las cual también se le unían aquellos extranjeros famosos que pasaran por la ciudad, como Adam Smith o David Hume.

Escribió El cristianismo desenmascarado o Examen de los principios y de los efectos de la religión cristiana (1767), Sistema de la naturaleza (1770) y La moral universal (1776) a pesar de que muchas de sus primeras escrituras filosóficas habían sido publicadas anónimamente o bien fuera del país. Su opera prima fue Sistema de la naturaleza, la cual fue publicada bajo el seudónimo de Jean-Baptiste de Mirabaud e incluida en el índice de libros prohibidos. Durante ésta se muestra a sí mismo como un materialista radical, ateo decidido, poco original, y sin embargo, muy influido por Hobbes, Locke, Condillac y La Mettrie. Además, dice que la materia posee movimiento y hasta capacidad de pensamiento. Cree que el hombre es sólo un ser natural, y por lo tanto, físico, que está sometido a las mismas leyes materiales que el resto del universo. También cree que una voluntad libre no puede ser admitida en este universo que se rige por la necesidad; que la sensibilidad es característica sólo de una materia en especial (la animal) y que el alma como principio vital inmaterial no existe.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Henri_Dietrich


Otras fuentes:

http://plato.stanford.edu/entries/holbach/

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Sáb Dic 26, 2009 1:06 pm

25 de diciembre... nacimiento de René Girard


Notable pensador, lo desconocía completamente.



René Girard



René Girard (Aviñón, 1923). Crítico literario, historiador y filósofo francés notable por su teoría de la mímesis que surgió en primera instancia para analizar obras literarias en las que se muestran relaciones interpersonales miméticas. Posteriormente fue aplicada al análisis de la violencia en las sociedades primitivas que se fundamentan en lo sagrado; y por extensión, a la violencia en las sociedades contemporáneas.

Se graduó en filosofía en Aviñón en 1941. Entre 1943 y 1947, estudió en la École des chartes en París, donde se especializó en historia medieval. Su doctorado en historia lo culminó en el año 1950 en la Universidad de Indiana, en los Estados Unidos.

Ha ejercido la docencia en la Universidad de Duke, Bryn Mawr College, y la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo y la Universidad de Stanford, donde fue docente desde 1981 hasta su jubilación, en 1995. En 1990, colegas y amigos de René Girard establecieron el Colloquium on Violence and Religion creado para la investigación y discusión de los temas de su obra.

Es miembro de la Academia francesa.


Su obra

Si se mira retrospectivamente el recorrido intelectual de Girard, se puede observar que su pensamiento ha tenido una larga maduración, puesto que abarca más de cuarenta años de investigación (teniendo en cuenta que su primera obra, Mensonge romantique et verité romanesque fue publicada en 1961). Casi la totalidad de sus obras fueron publicadas originalmente en francés, pero han sido traducidas también al inglés, y más tardíamente, parte importante se encuentra también en español y otros idiomas. Libros, que según Michel Treguer, son insólitos y poseen títulos incongruentes que bordean los límites de diversas disciplinas, como filosofía, literatura, historia, antropología y estudios bíblicos. Sin embargo, Girard no pretende abarcar una gran masa amorfa de conocimientos, sino más bien, trata de rastrear desde diversas perspectivas lo que él denomina su intuición primaria, que no es otra cosa que su concepción de mimesis (teoría mimética) y todo lo que se desprende de ella.

Las obras de Girard se parecen a un rompecabezas con todas sus piezas. Si se lee buena parte de su obra, el lector sospechará que existe un todo coherente, pero lo único que tendrá frente a sus ojos serán piezas dispersas. Girard es consciente de esta dificultad en su obra, por eso la compara a un mapa de carreteras muy bien plegado y replegado de tal manera que al final queda con la forma de un rectángulo. Para mirar el mapa se necesita primero ubicar los pliegues correctos y desplegarlos, pero Girard considera que no tiene la habilidad para encontrar los pliegues originales, de tal manera que el mapa se desgarra. Es así como puede dar la impresión de que su pensamiento se trata de un collage en el cual hay que tener la habilidad de mirar todos los fragmentos pero en su conjunto. Al respecto, él mismo afirma que no ha logrado nunca exponer su intuición sobre la mimesis en el orden más lógico, ni más didáctico.


Teoría mimética


La palabra mimesis ha perdurado a través del tiempo aunque no necesariamente en el mismo sentido. Se trata de una palabra que la encontramos tanto en Platón y Aristóteles, como en las diversas teorías educativas y estéticas. Sobre el mimetismo se basa lo que llamamos aprendizaje, educación, iniciación; así mismo, antes del advenimiento del individualismo, la mimesis era estimada en el campo literario, educativo, religioso, etc., ya que destacarse en cualquier actividad era seguir un modelo.

El concepto de mimesis corriente, descrito en la Poética de Aristóteles, y derivado de Platón, excluye dos tipos de conducta que también son sujetos de imitación por parte del hombre: el deseo y la apropiación. Para Girard, el deseo humano es esencialmente mimesis o imitación, es decir, nuestros deseos se configuran gracias a los deseos de los demás (en esto difiere de Freud ).

En esta mimesis de deseo, los objetos se eligen gracias a la mediación de un modelo. Por otra parte, si un individuo imita a otro cuando este último se apropia de un objeto entonces nos encontramos con la mimesis de apropiación de la cual puede surgir la rivalidad o el conflicto, porque el objeto entra en disputa. En definitiva, el objeto puede caer en el olvido por parte de los antagonistas, entonces se pasa de la mimesis de apropiación a la mimesis de antagonista ya que el deseo mimético del objeto se transforma en obsesión recíproca de los rivales, y una vez que aumenta el número de rivales, los antagonistas tienden a escoger el antagonista del otro.

La mimesis de apropiación y la mimesis de antagonista no son exclusivas del hombre, pues también se encuentran presentes en los animales. En ellos se ha observado que, cuando se supera cierto grado de rivalidad, los antagonistas abandonan el objeto que pretendían apropiarse, para entrar en una confrontación. En el hombre este proceso se convierte en una serie de desquites que se pueden definir en términos miméticos o imitativos. La mimesis ha sido considerada tradicionalmente como algo enteramente positivo, tal es el caso de la mimesis estética y educacional. Esta visión mutilada de la imitación se ha visto extendida a diversos campos como la filosofía, psicología, sociología y crítica literaria. La mimesis de la que trata Girard, y que es apenas percibida en Platón, pone énfasis en una mimesis potencialmente divisiva y provocadora de crisis, que se manifiesta en la propagación de la rivalidad mimética.

Si bien el deseo mimético es potencialmente provocador de crisis, esto no significa que en sí mismo sea malo, a pesar de ser el responsable de que surja la violencia. Girard afirma que, si nuestros deseos no fueran miméticos, se encontrarían fijados permanentemente en objetos predeterminados, en definitiva constituirían una especie de instintos, de tal manera que no podríamos cambiar de deseo nunca.

De lo anterior podemos ver que la primera hipótesis que maneja Girard en su pensamiento es que el deseo elige sus objetos gracias a la mediación de un modelo. Posteriormente desarrollará una segunda hipótesis más antropológica y globalizante que se remonta incluso a las sociedades primitivas al afirmar que, cuando las comunidades arcaicas entraban en crisis se volvían violentas, expulsando (eliminando) así al supuesto causante del desorden (Ver catarsis). Sin embargo, dicho culpable frecuentemente era acusado injustamente, es decir venía a ser un chivo expiatorio. Girard llega a la comprensión de la génesis de lo humano a través de la crisis resuelta por el mecanismo de la víctima propiciatoria. Tanto el recuerdo de la violencia generada, como el fin de la misma, quedarían conservados aunque velados bajo los ritos, los mitos y las prohibiciones. En estadios posteriores, estos nichos de las culturas se desplazan a nuevas construcciones culturales que intentan ocultar sus orígenes violentos. Por otra parte, dicha expulsión que ejercieron las comunidades primitivas, se seguiría efectuando a lo largo de la historia, incluso en la actualidad, pero con matices y formas de presentarse distintas.


René Girard y la filosofía

Es interesante notar el desconocimiento que hay en los países hispanohablantes sobre Girard en cuanto filósofo. El tradicional diccionario de filosofía de Ferrater Mora, ni siquiera lo nombra, mientras se encuentra debidamente ubicado en el Dictionnaire des philosophies, editado hace más de veinte años. De la misma manera, encontramos un extracto de su obra y pensamiento en la Encyclopédie Philosophique Universelle. (Cf. HUISMAN, Denis (directeur). Dictionnaire des philosophies, Presses Universitaires de France, Paris, 1984, pp. 1040 – 1044; Cf. Encyclopédie philosophique universelle, III Les œuvres philosophiques. Dictionnaire Tome 2, Presses Universitaires de France, Paris, 1992, pp. 3266 – 3267)

La pertinencia filosófica de René Girard estriba en que su pensamiento es una reacción contra el racionalismo. Girard manifiesta que no se puede desconocer lo irracional que se encuentra presente en las relaciones “racionales” de los hombres. En definitiva, el hombre no percibe la imitación metafísica (en el sentido de ilusoria) que va a destruir los cálculos de la sana reflexión. Las decisiones racionales pueden ser simplemente el resultado del deseo mimético, del deseo como copia del deseo del otro, que degenera en rivalidad mimética. Con un pretendido pensamiento racional se pueden estar construyendo grandes castillos lógicos, en apariencia “objetivos”, que vienen a ser el resultado de la reciprocidad violenta, provocada por la mimesis. Es así como algunas de nuestras posturas racionales en apariencia “imparciales” puede que no sean más que una reacción mecánica en la que pretendemos diferenciarnos a toda costa del otro a quien lo vemos como rival. Este afán de diferenciación nos hace creer que la postura correcta, que la “verdad” se encuentra en la orilla opuesta; y una vez allí, nos atrincheramos con todo entusiasmo, sin caer en cuenta que nuestra postura no es más que una oposición mecánica y simétrica, o lo que es lo mismo, el reflejo del espejo.

Por otro lado, Girard reprocha al racionalismo su ignorancia respecto a lo religioso y al papel fundador que tiene en toda sociedad. La cohesión unitaria de los miembros de una sociedad en contra de alguien se logra gracias a ciertos hechos de violencia inconfesables, perdidos, sumidos en el olvido, hechos que están presentes, aunque ocultos en los mitos. Se encuentran parcialmente ocultos en los textos de mistificada persecución, que son relatos de violencias reales, frecuentemente colectivas, redactados desde la perspectiva de los perseguidores, y aquejados, por consiguiente, de características distorsiones. Y se encuentran develados o desmitificados en el texto judeo – cristiano de la Biblia (donde la persecución violenta muestra su mecanismo patente para ser denunciada). Es interesante hacer notar que Girard da a la Biblia un valor antropológico, ya que afirma que constituye una “teoría del hombre” o antropología que nos aporta un conocimiento sobre el mecanismo victimario o sacrificial presente en los seres humanos.

En definitiva, la cohesión de una comunidad se logra gracias a un principio sacrificial, a costa de una víctima arbitraria, de un chivo expiatorio. Esta dimensión de violencia es negada por quienes la realizan, y gracias a este desconocimiento, el proceso de cohesión de la comunidad resulta eficaz. Por otro lado, el principio sacrificial, la eliminación de un miembro de la comunidad, es el principio fundamental del orden humano ya que los hombres tienen cierta tendencia a derivar su violencia en otros.

Esta manera de “discriminar”, de seleccionar excluyendo, de sacrificar para que se restablezca el orden, se conservaría en la actualidad a pesar de que no funcionaría con la misma eficacia que en las comunidades primitivas. Por otra parte, el hombre no se encontraría totalmente libre de buscar chivos expiatorios en las más diversas actividades, incluso en aquellas disciplinas que abogan por el bien común, como la política; o por el desarrollo material de los pueblos, como la economía; o aquella que es la abanderada de la razón, como la filosofía. Esta tendencia a buscar y encontrar chivos expiatorios, nos garantizaría una zona de seguridad, una zona de paz, de orden restablecido que se erige sobre las ruinas sacrificiales.


¿Por qué el pensamiento de Girard es filosófico?


Si bien del deseo mimético se puede derivar aspectos psicológicos y se la puede mirar como una especie de psicología de la acción, en Girard la “teoría mimética” cobra diversos matices al incorporar elementos como su concepción de la víctima sacrificial obtenida a partir del estudio de las comunidades primitivas o el estudio histórico de los textos de mistificada persecución. De la misma manera, en cuanto al estudio de las comunidades primitivas mediante los mitos, Girard no pretende hacer una mitología comparada o algo parecido. Lo que le interesa es desarrollar desde distintas perspectivas su concepción de teoría mimética.

Girard nos muestra un modo coherente de comprender al hombre y sus contradicciones sin encasillarse en una ciencia particular (sea ésta la psicología, historia, crítica literaria o antropología). Sin embargo, se apoya de manera interdisciplinar en todas ellas. En ese sentido, nos muestra una cosmovisión del hombre a partir de su teoría mimética. Dicha cosmovisión viene a ser una antropología filosófica.

Así como nos muestra una cosmovisión del hombre a partir de su deseo, de la misma manera nos muestra al ser humano a partir de su convivir con otros miembros de la sociedad que van en pos de un bien común (aunque dicho "bien" pueda ir en perjuicio de uno de su miembros o también en perjuicio de otro grupo social). En este sentido, se trata también de un pensamiento que tiene que ver con la filosofía política.


El pensamiento de René Girard y la violencia


El pensamiento de René Girard cobra vigencia al servir de instrumento de análisis de diversos fenómenos de violencia actuales que tienen características miméticas. Girard es radical al afirmar que es un error razonar dentro de la categoría de "diferencia" cuando la raíz de todos los conflictos es más bien en la "similitud", la competición, la rivalidad mimética entre las personas, países, culturas. Girard, en parte de su obra se dedica a analizar y develar la violencia en las relaciones interpersonales, ya sea entre parientes, amigos, parejas. De manera ejemplar se analizan las relaciones miméticas interpersonales en la obra Shakespeare. Los fuegos de la envidia, obra galardonada en Francia con el premio Médicis al mejor ensayo.

La violencia derivada de la mimesis no se queda en las relaciones interpersonales, sino también se puede presentar en la política. En todo caso, siempre se trata del deseo de imitar al otro para obtener la misma cosa que él o ella tienen, por la violencia si fuera menester. Un ejemplo de la mimesis y violencia relacionada con política lo tenemos en los atentados del 11 de septiembre de 2001. En estos ataques se da una relación modelo – discípulo, en que entra en juego la competencia. En la base de estas acciones hostiles no se encontraría una diferencia radical entre oriente y occidente. Para Girard, sin duda, la forma en la que fueron perpetrados constituye un salto a un mundo "diferente", pero lo que da lugar o lo que provoca el terrorismo no está en esa "diferencia" política y cultural con los estadounidenses. Al contrario, en el fondo estaría un deseo exacerbado por la convergencia y el parecido. Girard afirma que los estadounidenses tienen que ser los menos asombrados por lo que pasó, ya que ellos constantemente viven en relaciones de rivalidad o competencia. En definitiva, los terroristas imitaron y adoptaron los valores de los estadounidenses, aun cuando aquellos no lo confiesen.

Cuando la Unión Soviética invadió a Afganistán en 1979 con el objetivo de controlar un corredor estratégico en la región petrolera por excelencia en el mundo, Osama bin Laden y Estados Unidos no eran enemigos. La invasión por parte de los soviéticos generó una fuerte oleada de resentimientos entre la población árabe musulmana. Al llamado de guerra acudió un joven millonario, Osama bin Laden, hijo de una de las castas más conocidas y ricas de Arabia Saudita. Para 1984 Bin Laden conducía las operaciones de una organización que introducía millones de dólares, armas y combatientes de todas partes del mundo a la guerra afgana. Esta organización operaba bajo el amparo de servicios de inteligencia pakistaní, que a su vez eran patrocinados por la CIA para provocar la guerra contra la ocupación moscovita. La CIA y Bin Laden apoyaron económicamente a los guerreros muyahidín que combatieron en el desierto en contra de la invasión soviética. Fue así como, Bin Laden administró dinero proveniente de la CIA.

En definitiva, Osama bin Laden y la CIA pasaron de socios confiables a enemigos acérrimos. Para este tipo de situaciones, en las que un agente o una operación que se “voltea” en contra de sus creadores (como diría Girard, cuando el modelo pasa a convertirse en anti–modelo) la CIA usa el término blowback que se traduciría al español como retroexplosión, que ilustra perfectamente lo que para Girard es la rivalidad mimética en la que el modelo pasa a ser obstáculo. Para Girard, los "enemigos" de los Estados Unidos, hicieron de éste el modelo de sus aspiraciones, y la aspiración común les unió fue el deseo de poder y éxito.

Según Girard, en las comunidades primitivas al culpable de una crisis se lo "sacrificaba" dándole muerte; de la misma manera en nuestra sociedad contemporánea se intentaría eliminar a quien se le ve como culpable. Por otra parte, se consideraría ilusoriamente que la paz anhelada llega con la eliminación (figurada o real) del enemigo. Sin embargo, dicha eliminación del enemigo no haría más que preparar nuevos escenarios para que surja nuevamente la violencia.

En definitiva, la teoría mimética de Girard, proporciona un "modelo" de análisis que permite examinar ciertos fenómenos sociales y políticos.


Ingreso en la Academia

En su discurso de ingreso Girard dijo que que la Academia Francesa ha sido la única institución francesa que le ha hecho sentir que no había sido olvidado en su propio país. Girard ha metido el dedo en la llaga al desentrañar los mitos religiosos sobre los que se basa la sociedad ("laica"), y ha mostrado la escasa talla que estos mitos, montados sobre el deseo, tienen frente a una religión basada en el amor. Algo a lo que, en último término, hacía referencia en su discurso de bienvenida el también filósofo y académico Michel Serres: "Considerar la religión (sólo) como un hecho de sociedad o de historia, lejos de suponer una forma científica de abordarla, forma parte de la regresión contemporánea hacia las religiones sacrificiales de la antigüedad".

Desde sus primeras obras ("Mentira romántica y verdad novelesca", 1961), Girard se preguntaba por la razón de ser de los mitos, centrándose al principio en su función literaria para preguntarse después por su función social. Girard acepta la teoría freudiana —aunque sin el reduccionismo sexual— según la cual el deseo es una de las grandes motivaciones de la conducta humana; pero, con su "teoría mimética", explica que ese deseo es triangular: no deseamos lo que nos parece bueno, sino lo que otros desean. Ese mimetismo de las modas lleva a la violencia —competencia de deseos—, y para ponerle fin se elige como chivo expiatorio a algunas personas o grupos.

El mito es, en este contexto, la "mentira necesaria" que convierte el mal en bien, sublimándolo. El hombre desea hacer el bien, pero hace el mal, y trata de lavar su pecado. El hombre no puede aguantar la violencia que él mismo ha realizado —como decía T. S. Eliot, no puede soportar demasiada realidad— y trata de ocultarla: el mito transmite un acontecimiento fundacional de la sociedad, pero al mismo tiempo esconde su razón de ser (la violencia sacrificial).

Frente a la mitología social humana, aparece la lógica divina de la redención, donde el sacrificio no se oculta, sino que se relata con todo detalle (en la Sagrada Escritura). La lógica es inversa porque Dios se pone de parte de los débiles y porque el punto de partida de este sacrificio no es el deseo —que lleva a los hombres a enfrentarse—, sino el amor, que lleva al sacrificio, a darse.

Dios no pide sangre, sino el corazón, y con el sacrificio de su hijo no busca venganza, a pesar de las teorías justicialistas (atribuidas a san Anselmo de Canterbury). Como afirma Girard en sus últimas obras ("Sacrificio", 2003; "Los orígenes de la cultura", 2004), el de Cristo es auténtico sacrificio no por "destruir" el deseo con el dolor, sino por desmontar el materialismo que vive del deseo, mostrando que el hombre no es esclavo de aquél, sino que es capaz de amar.


Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Rene_Girard

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Hellspawn el Sáb Dic 26, 2009 2:23 pm

¿Te dormiste monumentalmente o en diciembre no hubo natalicios filosóficos?

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Sáb Dic 26, 2009 3:16 pm

Ambos planteos son verdaderos.

Por un lado, ya desde noviembre me dormí bastante, por eso se habrá notado que en un momento dado compilé en pocos días las biografías con fechas retrasadas.

Ahora bien, por el otro, en diciembre hubo poquísimos natalicios; pueden verificarlo en wikipedia (sin contar que hubo un par de nacimientos desestimados, por ser filósofos con obras muy pequeñas y sin mucha relevancia).

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Milo el Sáb Dic 26, 2009 3:25 pm

O sea: Te re dormiste, pero no quedaste TAN mal porque de todas formas no había nacido nadie Razz
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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Sáb Dic 26, 2009 3:26 pm

Exacto, salió bastante bien de pedo cheers cheers cheers

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Dom Ene 03, 2010 1:28 pm

Bueno, año nuevo, a sacarse la resaca del 2009 y arrancar con todo que en Enero nacieron como dos millones de filósofos.


1 de enero, nacimiento de Michel Onfray cheers cheers cheers

Filósofo hiperinteresante, muy recomendables las fuentes alternativas citadas al final.


Michel Onfray




Michel Onfray (Argentan, 1 de enero de 1959) es un filósofo francés. Nació en el seno de una familia de agricultores normandos. Doctor en filosofía, enseña esta materia en el Lycée de Caen de 1983 a 2002. Según él, la educación nacional enseña la historia oficial de la filosofía y no aprender a filosofar. Dimite en 2002 y crea, en la tradición de las Universidades Populares, Universidad Popular de Caen y escribe su manifiesto en 2004 (communauté philosophique). Michel Onfray cree que no hay filosofía sin psicoanálisis, sin sociología, ni ciencias. Un filósofo piensa en función de las herramientas de que dispone; si no, piensa fuera de la realidad.

Sus escritos celebran el hedonismo, los sentidos, el ateísmo, al filósofo artista en la raza de los pensadores griegos que predican la autonomía del pensamiento y de la vida. Su ateísmo es sin concesiones, expone que las religiones son indefendibles como herramientas de soberanía y trato con la realidad. Forma parte de una línea de intelectuales próximos a la corriente individualista anarquista, intentando entroncar con el aliento de los filósofos cínicos (Diógenes), y epicúreos (Epicuro).


Descripción


Onfray propone un pensamiento determinadamente materialista/naturalista del que hace un elogio en todos los ámbitos que le interesan: ética de la vida, política, uso del cuerpo, relatos amorosos. Para este filósofo, la probidad y el conocimiento del mundo son claves inevitables: “Es necesario trabajar con la realidad y construir a partir de ella”. Trabaja en la reconstrucción de mitos guiados por la “pulsión de muerte”, es decir, la negación del mundo y la existencia en favor de quimeras y cuentos. Posición que le ha conducido a un ateísmo no cristiano (un ateísmo que no conserva los usos del cristianismo en la vida corriente o ateología). Propone un arte de vivir hedonista orientado hacia la existencia, la cultura de las artes y del conocimiento, la expansión, el placer, el conocimiento de sí mismo y del otro.

Señalando con el dedo las formas de alienación y de dolor que imputa a las religiones y a sus dogmas políticos y económicos, vuelve a poner al individuo en el centro de su existencia y le invita a “pensar su vida y vivir su pensamiento”. Para él, trabajar sobre el rechazo de los cuentos, sobre el placer, sobre el uso de su cuerpo y su relación con los otros, son elementos esenciales que permiten no caer bajo el pensamiento idealista, con su canto de sirenas de pretendidas existencias después de la muerte, que aplaza una vida gozosa en el único mundo real existente. Para Michel Onfray la felicidad (le bonheur) debe hacerse en el momento presente de la vida.


La controversia


El éxito del Tratado de ateología, vendió más de doscientos mil ejemplares en Francia, muestra el creciente interés por las cuestiones religiosas, tanto si los analistas tienden al ateísmo o a la religión.

Sin embargo, el Tratado desencadenó en 2005 una polémica en los medios intelectuales franceses, equilibrada por la publicación de decenas de artículos sobre el tema y de dos libros que atacan lo que sus autores consideran como "errores históricos" y "confusiones" en el Tratado: El antitratado de ateologia, el sistema Onfray al descubierto (Matthieu Balsamero, ediciones Presses de la Renaissance) y Dios con espíritu: Respuesta a Michel Onfray (Irène Fernandez, ediciones Philippe Rey).


Política


Onfray votó en 2002 por el candidato presidencial de la trotskista Liga Comunista Revolucionaria, en 2007 pidió el voto por el independiente y agrarista José Bové para la presidencia de Francia. A pesar de ello en sus libros promueve una suerte de socialismo libertario, por ejemplo, ante medios libertarios franceses, como Radio Libertaire, ha dicho que favorece una gestión libertaria del capitalismo, o «capitalismo libertario», contrástándola con la gestión liberal convencional.[1] En 2007 entrevistó a Nicolás Sarkozy, de quien es un frontal opositor.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Michel_Onfray


Otras fuentes:

http://www.clarin.com/diario/2008/02/11/sociedad/s-03401.htm

http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2007/12/15/u-02011.htm

http://www.elortiba.org/onfray.html


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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Lun Ene 04, 2010 3:06 pm

3 de enero, nacimiento de Marco Tulio Cicerón


Marco Tulio Cicerón





Marco Tulio Cicerón, en latín Marcus Tullius Cicero (pronunciado en latín ['mar.kʊs 'tul.liʊs 'ki.ke.ro:]) (Arpino, 3 de enero del 106 a. C. - Formia, 7 de diciembre del 43 a. C.) fue un jurista, político, filósofo, escritor y orador romano. Es considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la República romana.[1] [2]


Antecedentes

Conocemos la vida de Cicerón, entre otros, gracias a la biografía que de él escribió Plutarco, a su abundante epistolario, que se ha conservado, y al celo de los humanistas del siglo XV y XVI que copiaron los raros manuscritos de sus discursos y otras obras.

El apodo "Ciceron" parece que deriva de 'cicer', garbanzo; según unos por dedicarse su familia (la familia Tulia de Arpino) al cultivo del garbanzo; según otros por tener un antepasado con una verruga en la nariz como un garbanzo.

Biografía
Primeros años


Marco Tulio Cicerón nació el 3 de enero de 106 a. C. en Arpinum (la actual Arpino), ciudad ubicada a unos 100 km. al sudeste de Roma. En la ciudad, de origen volsco pero conquistada por Roma en el 305 a. C., sus habitantes habían recibido la ciudadanía romana en el 188 a. C., por lo que adoptaron el latín como lengua (idioma del que Cicerón llegaría a ser maestro). Al extenderse la ciudadanía romana a todos los aliados de Italia, aunque no hubieran nacido en Roma, Cicerón era cives romanus de pleno derecho, y como tal, pertenecía a efectos legales y electorales a la gens Cornelia.[3]

La familia de Cicerón pertenecía a la pequeña nobleza local, domi nobiles, pero no tenía ninguna relación con la clase senatorial romana. El padre de Cicerón, llamado J. C. Marco Tulio Cicerón, era un acomodado caballero (eques), cuya riqueza y, por lo tanto, su estatus, se basaba principalmente en la propiedad de tierras, dedicadas a la actividad agropecuaria. A pesar de estar semi-incapacitado para ejercer cargos políticos[cita requerida], compensó esta circunstancia realizando exhaustivos estudios. La madre de Cicerón se llamaba Helvia, pero poco más se sabe acerca de ella; según una carta del hermano de Cicerón, Quinto Tulio Cicerón, se la puede considerar como una ama de casa proveniente de buena familia, la típica matrona romana.[4]

En este periodo de la historia romana, todas las personas cultas eran bilingües, hablando tanto latín como griego. La élite romana prefería el griego, debido a que se consideraba como una lengua más desarrollada y más rica en matices que el latín. Afortunadamente para la carrera de Cicerón, la enseñanza del griego se desarrollaba inclusive en las escuelas primarias de Arpino.[5] Años más tarde, al desarrollar sus estudios retóricos, Cicerón usó el idioma griego, pues la mayoría de los grandes maestros retóricos de este periodo provenían de la Hélade.

Tras su aprendizaje en la escuela primaria, Cicerón y su hermano Quinto marcharon a Roma a finales de los años 90 a. C. Bajo la tutela del famoso orador, Lucio Licinio Craso Orator, accedieron a un nivel superior en su proceso educativo, en el que la retórica y la filosofía ejercían un papel primordial, lo que significa que entraron en contacto con maestros especialmente cualificados, probablemente griegos.[6]

A través de Craso, Cicerón conoció a Arquias, poeta procedente de Antioquia. De él aprendió lo fundamental sobre la literatura griega y el gusto por la poesía.[7] Bajo esta influencia escribió su primera poesía Pontius Glaucus (Glauco Marino), que se ha perdido completamente. Posiblemente la compuso en el 92 a. C., cuando contaba con 14 años, lo que confirmaría la afirmación de Plutarco de ser un alumno sobresaliente y precoz.[8]

Muy probablemente al año siguiente, el 91 a. C., Cicerón dejo de usar la toga praetexta, símbolo de la adolescencia, y empezó a usar la toga virilis , lo que significaba el comienzo de su vida adulta y asunción de sus derechos y obligaciones como ciudadano. Este momento fue aprovechado por su padre para que aprendiera las bases del derecho romano, eligiendo a uno de los hombres públicos más prestigiosos del momento, Quinto Mucio Escévola, para que le enseñase.

Entre los pupilos de Escévola se encontraban Gaius Marius Minor (Cayo Mario el joven; hijo de Cayo Mario, el siete veces cónsul de Roma), Servius Sulpicius Rufus (Servio Sulpicio Rufo) y Titus Pomponius Aticus (Tito Pomponio Ático). Estos dos últimos serían amigos durante toda la vida de Cicerón, especialmente Pomponius (llamado Ático por su larga estancia en Atenas), y que se convertiría en el más allegado y confidente de Cicerón hasta su temprana muerte.

A finales de los años 90 a. C. y principios de los 80 a. C., Cicerón descubrió su amor por la filosofía, disciplina que tendría un gran papel en su vida: eventualmente seria el responsable de la introducción de la filosofía griega entre los romanos. El primer filósofo con el que tuvo contacto fue el epicúreo Fedro, cuando éste visitó Roma en el 91 a. C.: su amigo Ático se convertiría en un epicúreo para el resto de su vida, pero a Cicerón no le convenció de igual forma.

El 87 a. C., Filón de Larisa, jefe de la Academia Platónica de Atenas, visitó Roma. Cicerón le escuchó entusiastamente y se empapó de toda la filosofía platónica. Lo que más admiraba en Platón era su seriedad moral y política, pero también la amplitud de su intelecto. Aun así, la Teoría Platónica de las Ideas fue algo que Cicerón nunca pudo aceptar.

En los años en que Cicerón perfeccionaba sus estudios, estalló la Guerra Social o Guerra de los Aliados entre Roma y algunos de sus aliados itálicos. Puesto que en la Roma tardorrepublicana los jóvenes aspirantes a una carrera política habían de servir durante algunos años en la legión (generalmente ocupando alguno de los puestos de tribuno), a Cicerón no le quedó más remedio que incorporarse, el año 89 a. C., al cuerpo de ejército que luchaba en el frente septentrional bajo el mando del cónsul Cneo Pompeyo Estrabón.[9] Como tribuno, Cicerón era miembro de pleno derecho del estado mayor del cónsul, pero sus aportaciones militares debieron de ser pequeñas: él mismo dice que fue a la guerra para no renunciar a la anhelada gloria como orador a la que aspiraba, ya que no tenía mayores aptitudes castrenses, pues en esa época era extremadamente delgado y débil.[10]

Cicerón empezó su carrera pública como abogado el año 81 a. C. Era un pleito civil en el que Publio Quincio, su cliente, reclamaba que se le entregara una herencia que retenía como propia un tal Nervo, aunque no conocemos el desenlace del caso.

Pero no fue sino hasta el siguiente año, el 80 a. C., cuando Cicerón obtuvo su primera oportunidad de intervenir en un juicio de alto interés público, al ejercer la defensa de Sexto Roscio por parricidio. La importancia del caso venía dada porque lo que estaba en juego eran las propiedades del difunto, pues dos de sus parientes y Crisógono, liberto próximo a Sila, habían logrado incluir al ya fallecido padre de Roscio en la lista de proscritos, y al acusar de parricidio al hijo le impedirían tomar la herencia.

Para enfrentar este caso, que tenía notorias implicaciones a pesar de que Lucio Cornelio Sila ya había renunciado a la dictadura, Cicerón dividió su argumentación en tres partes: en la primera, defendía a Roscio, demostrando que él no cometió el crimen; en segundo lugar, atacó a los presuntos culpables del delito -uno de ellos pariente de Roscio-, argumentando acerca de cómo el delito era culpa de ellos y no de su defendido; por último, atacó a Crisógono, declarando que el padre de Roscio fue asesinado para obtener sus propiedades a un bajo precio, remarcando al mismo tiempo que exoneraba de cualquier responsabilidad a Sila.[11] La estrategia tuvo éxito, transformándose inmediatamente en un célebre abogado y orador.

A pesar de la victoria, y por seguridad ante eventuales represalias políticas (aunque posiblemente también por deseos de perfeccionarse en los estudios), Cicerón realizó el 79 a. C. un largo viaje por el Mediterráneo oriental donde fue discípulo de Fedro el Epicúreo, de Filón el Académico, de Diodoto, de Antíoco de Ascalón, de Zenón y de Posidonio. Esta multiplicidad de maestros hizo que Cicerón aplicara distintas concepciones a los problemas filosóficos. Sus planteamientos relativos a la moral estaban cercanos al estoicismo, mientras que en gnoseología defendía un escepticismo moderado; todas estas influencias y lecturas darán al cabo en el eclecticismo y en él sintetizará la tradición griega reescribiéndola en latín.[12]


Carrera política


De vuelta a Roma en 77 a. C., retomó su profesión de abogado, lo que le ayudó en su promoción política, hasta que en 74 a. C. se incorporó al Senado tras su elección como cuestor, con destino en la Provincia de Sicilia, que desempeñó con la eficacia que siempre le caracterizó.

Acabado su mandato como cuestor, regresó a Roma, donde continuó ejerciendo de abogado y destacó en diversos procesos, de los cuales quizá el que mayor fama le dio fue el sostenido contra Verres.

En el año 70 a. C., los habitantes de Sicilia, probablemente recordando su etapa como cuestor en la isla, rogaron a Cicerón que se hiciera cargo del proceso contra Verres, el corrupto gobernador de la provincia que había saqueado la misma a placer en su propio beneficio, cometiendo numerosos abusos de poder. Cicerón corrió un gran riesgo, ya que Verres pertenecía a los patricios y a los optimates y tenía amigos poderosos. No obstante, llevó el caso con tal brillantez que el abogado de Verres, Quinto Hortensio Hórtalo (uno de los más eminentes abogados de la época), recomendó a su cliente autoexiliarse en la ciudad de Marsella incluso antes de que el proceso hubiera concluido, a fin de evitar una más que probable condena. Cicerón, que contaba entonces con treinta y seis años, se convirtió en el abogado más reputado de Roma, paso esencial para ascender en la carrera política para un "homo novus".

Elegido Pretor a los 39 años, en el sorteo que se celebraba entre los 8 pretores nombrados no obtuvo el cargo de pretor urbano (el más codiciado), que fue a caer a manos de Antonio Hybrida, sino el menos importante y lucido de presidente del tribunal de extorsiones, que tan bien conocía por haber defendido en él numerosos casos, como el citado de Verres. Ese era el escalón necesario para que en el año 64 a. C. presentara oficialmente su candidatura a cónsul.

Cicerón fue elegido cónsul el 63 a. C., junto con Cayo Antonio Hybrida; en las mismas elecciones sería elegido como pretor Cayo Julio César. Si bien las simpatías de Cicerón se dirigían hacia el partido de la nobleza senatorial (los optimates), no dejaba de ser un homo novus, atacado por ello desde uno y otro bando: unos, por envidia y otros por desdén. Quizá para ganarse la confianza de los optimates y de su líder Pompeyo, se enfrentó a los seguidores del partido popular, representado, entre otros, por el propio César.

Durante su mandato denunció y reprimió la conjura del que había sido candidato a cónsul por los optimates, Lucio Sergio Catilina, contra quien compuso sus famosas Catilinarias, discursos en que denunciaba la conspiración que éste encabezaba, y que fueron pronunciados ante el Senado. Aunque trató de que la responsabilidad de la pena de muerte dictada contra los conspiradores fuera compartida por el Senado, desde ciertos sectores (cercanos a César) se le achacó demasiada dureza en la represión de los sublevados.

Se opuso públicamente a la alianza de César, Pompeyo y Craso (conocida como Primer Triunvirato), lo que le valió que éstos apoyaran la investidura de su antiguo rival, Publio Clodio Pulcher, como tribuno de la plebe para conseguir exiliarle (58 a. C.) Tras un año emigrado en Macedonia, Pompeyo le perdonó y pudo regresar, debido principalmente a los desmanes de Clodio, quien llegó a atacar con sus bandas callejeras al propio Pompeyo.

En el año 51 a. C. aceptó el cargo de procónsul de la provincia romana de Cilicia, regresando a Roma en el 50 a. C. Apoyó a Pompeyo contra César en la guerra civil, al parecer porque le creía más cercano a las ideas republicanas. Sin embargo, al vencer César finalmente en el 48 a. C., Cicerón comprendió que era inútil toda oposición, y César le perdonó, quizá debido a su gran prestigio como escritor y pensador o quizá porque César gustaba de mostrar su magnificencia perdonando a sus enemigos señalados.

Comprendiendo su delicada situación, Cicerón declinó toda actividad política y se dedicó a escribir. Soportó a duras penas la política cesariana, ya que era un republicano convencido; sin embargo, al ser asesinado César el 44 a. C., volvió a la política y se opuso con todas sus fuerzas al discípulo del dictador, Marco Antonio, escribiendo contra él sus famosas Filípicas e incluso brindando su apoyo al hijo adoptivo de César, Cayo Julio César Octaviano (Octavio Augusto), quien finalmente lo engañaría aliándose con Antonio e incluyéndole en las listas de proscritos. Consiguió huir de Roma, pero los cazarrecompensas consiguieron dar con él y lo asesinaron (43 a. C.), cortándole las manos y la cabeza, trofeos que fueron expuestos en el foro después de que Fulvia, la esposa de Marco Antonio, atravesara la lengua de Cicerón con un alfiler para el pelo.


Obra

Escribió distintos diálogos sobre varios temas:

Laelius, sive De Amicitia, "Lelio, o Sobre la amistad" diserta sobre este tema afirmando que la única amistad posible es entre iguales y pondera la importancia de la misma para la felicidad humana, elevando su principio a lo más digno de la naturaleza humana.

En el diálogo, Cato maior, sive De Senectute, "Catón el Viejo, o Sobre la vejez" manifiesta los beneficios que proporciona una vejez sana y las ventajas que reporta en experiencia y sabiduría.

Conocido es también De officiis Sobre las obligaciones, obra que consta de tres libros, escritos en género epistolar. Estaban dirigidos a un "tú", que era su hijo Marco. El último libro es el más original y contiene un serio ataque contra los gobiernos dictatoriales; fue escrito cuando se hallaba huido de la persecución de Marco Antonio, poco antes de su muerte.

Como jurista Cicerón fue el mayor y más influyente de los abogados romanos de su época, usando de sus aptitudes en retórica y oratoria para sentar numerosos precedentes que fueron largamente usados. Como escritor, aportó al latín un léxico abstracto del que carecía, transvasó y tradujo numerosos términos del griego y contribuyó al idioma latín, transformándolo definitivamente en una lengua culta, apta para la expresión del pensamiento más profundo. Escribió numerosos Discursos, a veces agrupados por ciclos temáticos (las tres Catilinarias, las Verrinas, las catorce Filípicas contra Marco Antonio...) y bastantes tratados sobre Retórica y Oratoria, como el De oratore.

En el siglo IV de nuestra era, la lectura del De Hortensius de Cicerón (obra actualmente perdida) despertó en la mente de San Agustín el espíritu de especulación. Durante el Renacimiento Cicerón fue uno de los modelos de la prosa y se leyeron ávidamente sus cuatro colecciones de cartas, conservadas y editadas por su secretario personal Tirón (al que se atribuye el perfeccionamiento de la taquigrafía), entre las cuales destacan las Epístolas Ad Familiaris (Cartas a los familiares), donde se perciben sus veleidades políticas, sus gustos filosóficos y literarios, y la vida cotidiana de su casa y de la Roma de su tiempo.

Casi toda su obra manifiesta una gran preocupación sobre cuál debe ser la formación del orador, que estima que ha de ser integral y emprenderse desde la cuna, en lo que tuvo por mayor seguidor en fechas muy posteriores a Marco Fabio Quintiliano.

Como moralista, defendió la existencia de una comunidad humana universal más allá de las diferencias étnicas (Humanismo) y la supremacía del derecho natural en su obra maestra, el De officiis o "Sobre las obligaciones" y se manifestó contra la crueldad y la tortura.

Como filósofo no le satisfizo ninguna escuela griega y prefirió adoptar el pensamiento del Eclecticismo, tomando lo mejor de unos y de otros. Contrario al escepticismo radical, sostenía la necesidad de conceptos innatos e inmutables necesarios para la cohesión social y los vínculos relacionales de los individuos. Sus ideas sobre religión, expresadas en De natura deorum, (Sobre la naturaleza de los dioses), revelan sus creencias y su apoyo al libre albedrío. Casi todos sus trabajos filosóficos deben mucho a fuentes griegas, que trata con familiaridad y enriquece con su propio juicio; fue, pues, un gran divulgador y preservador de la filosofía helénica.

En política fue un republicano convencido, absolutamente enemigo de la tiranía, y se le deben obras dialogadas como el De re publica y De legibus ("Sobre la república" y "Sobre las leyes"). Compuso además un tratado De gloria que no se ha conservado y cuyo rastro se pierde en las manos del humanista Francesco Petrarca, que alcanzó a leerlo en la Edad Media.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Marco_Tulio_Cicer%C3%B3n

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Morfeanath el Mar Ene 05, 2010 9:58 am

Che, muy copado Onfray. Me lo imagino diciendo "Oui oui" a la pregunta de si la filosofía ayuda a ser feliz. Voy a ver si consigo algo.


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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Mar Ene 05, 2010 11:57 am

Onfray la verdad que me sorprendió, no lo conocía.

El tipo es una mezcla de línea posmoderna con recuperación de los valores helenísticos.

Pero lo más interesante es que, aparentemente, lo lleva a la práctica: fundó una universidad gratuita donde hay libertad de estudio y no se toman exámenes (asumo que tampoco se otorga título alguno). Por otro lado, en algún lado lei que, para él, el filósofo debe abrevar en otras áreas del saber: ciencias en gral., arte, etc., cuestión con la cual estoy de acuerdísimo.

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Mar Ene 05, 2010 6:52 pm

4 de enero, nacimiento de Isaac Newton!!!


Y si, era filósofo... dedicado a todos los físicos ladris que pululan por allí



Isaac Newton




Sir Isaac Newton (4 de enero de 1643 GR – 31 de marzo de 1727 GR) fue un filósofo, físico, inventor, alquimista y matemático inglés, autor de los Philosophiae naturalis principia mathematica, más conocidos como los Principia, donde describió la ley de gravitación universal y estableció las bases de la Mecánica Clásica mediante las leyes que llevan su nombre. Entre sus otros descubrimientos científicos destacan los trabajos sobre la naturaleza de la luz y la óptica (que se presentan principalmente en su obra Óptica (libro)) y el desarrollo del cálculo matemático.

Newton fue el primero en demostrar que las leyes naturales que gobiernan el movimiento en la Tierra y las que gobiernan el movimiento de los cuerpos celestes son las mismas. Es, a menudo, calificado como el científico más grande de todos los tiempos, y su obra como la culminación de la Revolución científica.

Entre sus hallazgos científicos se encuentran los siguientes: el descubrimiento de que el espectro de color que se observa cuando la luz blanca pasa por un prisma es inherente a esa luz, en lugar de provenir del prisma (como había sido postulado por Roger Bacon en el siglo XIII); su argumentación sobre la posibilidad de que la luz estuviera compuesta por partículas; su desarrollo de una ley de convección térmica, que describe la tasa de enfriamiento de los objetos expuestos al aire; sus estudios sobre la velocidad del sonido en el aire; y su propuesta de una teoría sobre el origen de las estrellas.

Newton comparte con Leibniz el crédito por el desarrollo del cálculo integral y diferencial, que utilizó para formular sus leyes de la física. También contribuyó en otras áreas de la matemática, desarrollando el teorema del binomio. El matemático y físico matemático Joseph Louis Lagrange (1736–1813), dijo que "Newton fue el más grande genio que ha existido y también el más afortunado dado que sólo se puede encontrar una vez un sistema que rija el mundo."


Biografía

Nació el 4 de enero de 1643 en Woolsthorpe, Lincolnshire, Inglaterra; fue hijo de dos campesinos puritanos, aunque nunca llegó a conocer a su padre, pues había muerto en octubre de 1642. Cuando su madre volvió a casarse, lo dejó a cargo de su abuela, con quien vivió hasta la muerte de su padrastro en 1653. Realizó sus estudios en la Free Grammar School en Grantham y a los dieciocho años ingresó en la Universidad de Cambridge para continuar sus estudios. Su primer tutor oficial fue Benjamín Pulleyn. Newton nunca asistió regularmente a sus clases, ya que su principal interés era la biblioteca. Se graduó en el Trinity College como un estudiante mediocre debido a su formación principalmente autodidacta, leyendo algunos de los libros más importantes de matemática y filosofía natural de la época. En 1663 Newton leyó la Clavis mathematicae de William Oughtred, la Geometría de Descartes, de Frans van Schooten, la Óptica de Kepler, la Opera mathematica de Viète, editadas por Van Schooten y, en 1664, la Aritmética de John Wallis, que le serviría como introducción a sus investigaciones sobre las series infinitas, el teorema del binomio y ciertas cuadraturas.

En 1663 conoció a Isaac Barrow, quien le dio clase como su primer profesor Lucasiano de matemática. En la misma época entró en contacto con los trabajos de Galileo, Fermat, Huygens y otros a partir, probablemente, de la edición de 1659 de la Geometría de Descartes por Van Schooten. Newton superó rápidamente a Barrow, quien solicitaba su ayuda frecuentemente en problemas matemáticos.
Réplica de un telescopio construido por Newton.

En esta época la geometría y la óptica ya tenían un papel esencial en la vida de Newton. Fue en este momento en que su fama comenzó a crecer ya que inició una correspondencia con la Royal Society (Sociedad Real). Newton les envió algunos de sus descubrimientos y un telescopio que suscitó un gran interés de los miembros de la Sociedad, aunque también las críticas de algunos de sus miembros, principalmente Robert Hooke. Esto fue el comienzo de una de las muchas disputas que tuvo en su carrera científica. Se considera que Newton demostró agresividad ante sus contrincantes que fueron principalmente, (pero no únicamente) Hooke, Leibniz y, en lo religioso, la Iglesia de Roma. Cuando fue presidente de la Royal Society, fue descrito como un dictador cruel, vengativo y busca-pleitos. Sin embargo, fue una carta de Robert Hooke, en la que éste comentaba sus ideas intuitivas acerca de la gravedad, la que hizo que iniciara de lleno sus estudios sobre la mecánica y la gravedad. Newton resolvió el problema con el que Hooke no había podido y sus resultados los escribió en lo que muchos científicos creen que es el libro más importante de la historia de la ciencia, el Philosophiae naturalis principia mathematica.

En 1693 sufrió una gran crisis psicológica, causante de largos periodos en los que permaneció aislado, durante los que no comía ni dormía. En esta época sufrió depresión y arranques de paranoia. Mantuvo correspondencia con su amigo, el filósofo John Locke, en la que, además de contarle su mal estado, lo acusó en varias ocasiones de cosas que nunca hizo. Algunos historiadores creen que la crisis fue causada por la ruptura de su relación con su discípulo Nicolás Fatio de Duillier; la mayoría, sin embargo, opina que en esta época Newton se había envenenado al hacer sus experimentos alquímicos. Después de escribir los Principia abandonó Cambridge mudándose a Londres donde ocupó diferentes puestos públicos de prestigio siendo nombrado Preboste del Rey, magistrado de Charterhouse y director de la Casa de Moneda.

Entre sus intereses más profundos se encontraban la alquimia y la religión, temas en los que sus escritos sobrepasan con mucho en volumen sus escritos científicos. Entre sus opiniones religiosas defendía el arrianismo y estaba convencido de que las Sagradas Escrituras habían sido violadas para sustentar la doctrina trinitaria. Esto le causó graves problemas al formar parte del Trinity College en Cambridge y sus ideas religiosas impidieron que pudiera ser director del College. Entre sus estudios alquímicos estaba interesado en temas esotéricos como la transmutación de los elementos, la piedra filosofal y el elixir de la vida.


Primeras contribuciones


Desde finales de 1664 trabajó intensamente en diferentes problemas matemáticos. Abordó entonces el teorema del binomio, a partir de los trabajos de John Wallis, y desarrolló un método propio denominado cálculo de fluxiones. Poco después regresó a la granja familiar a causa de una epidemia de peste bubónica.

Retirado con su familia durante los años 1665-1666, conoció un período muy intenso de descubrimientos, entre los que destaca la ley del inverso del cuadrado de la gravitación, su desarrollo de las bases de la mecánica clásica, la formalización del método de fluxiones y la generalización del teorema del binomio, poniendo además de manifiesto la naturaleza física de los colores. Sin embargo, guardaría silencio durante mucho tiempo sobre sus descubrimientos ante el temor a las críticas y el robo de sus ideas. En 1667 reanudó sus estudios en Cambridge.


Desarrollo del Cálculo


De 1667 a 1669 emprendió investigaciones sobre óptica y fue elegido fellow del Trinity College. En 1669 su mentor, Isaac Barrow, renunció a su Cátedra Lucasiana de matemática, puesto en el que Newton le sucedería hasta 1696. El mismo año envió a Luis Zeus, por medio de Barrow, su "Analysis per aequationes número terminorum infinitos". Para Newton, este manuscrito representa la introducción a un potente método general, que desarrollaría más tarde: su cálculo diferencial e integral.

Newton había descubierto los principios de su cálculo diferencial e integral hacia 1665-1666 y, durante el decenio siguiente, elaboró al menos tres enfoques diferentes de su nuevo análisis.

Newton y Leibniz protagonizaron una agria polémica sobre la autoría del desarrollo de esta rama de la matemática. Los historiadores de la ciencia consideran que ambos desarrollaron el cálculo independientemente, si bien la notación de Leibniz era mejor y la formulación de Newton se aplicaba mejor a problemas prácticos. La polémica dividió aún más a los matemáticos británicos y continentales, sin embargo esta separación no fue tan profunda como para que Newton y Leibniz dejaran de intercambiar resultados.

Newton abordó el desarrollo del cálculo a partir de la geometría analítica desarrollando un enfoque geométrico y analítico de las derivadas matemáticas aplicadas sobre curvas definidas a través de ecuaciones. Newton también buscaba cómo cuadrar distintas curvas, y la relación entre la cuadratura y la teoría de tangentes. Después de los estudios de Roberval, Newton se percató de que el método de tangentes podía utilizarse para obtener las velocidades instantáneas de una trayectoria conocida. En sus primeras investigaciones Newton lidia únicamente con problemas geométricos, como encontrar tangentes, curvaturas y áreas utilizando como base matemática la Geometría Analítica de Descartes. No obstante, con el afán de separar su teoría de la de Descartes, comenzó a trabajar únicamente con las ecuaciones y sus variables sin necesidad de recurrir al sistema cartesiano.

Después de 1666 Newton abandonó sus trabajos matemáticos sintiéndose interesado cada vez más por el estudio de la naturaleza y la creación de sus Principia.


Trabajos sobre la luz
Opticks


Entre 1670 y 1672 trabajó intensamente en problemas relacionados con la óptica y la naturaleza de la luz. Newton demostró que la luz blanca estaba formada por una banda de colores (rojo, naranja, amarillo, verde, cian, azul y violeta) que podían separarse por medio de un prisma. Como consecuencia de estos trabajos concluyó que cualquier telescopio refractor sufriría de un tipo de aberración conocida en la actualidad como aberración cromática que consiste en la dispersión de la luz en diferentes colores al atravesar una lente. Para evitar este problema inventó un telescopio reflector (conocido como telescopio newtoniano).

Sus experimentos sobre la naturaleza de la luz le llevaron a formular su teoría general sobre la misma que, según él, está formada por corpúsculos y se propaga en línea recta y no por medio de ondas. El libro en que expuso esta teoría fue severamente criticado por la mayor parte de sus contemporáneos, entre ellos Hooke (1638-1703) y Huygens, quienes sostenían ideas diferentes defendiendo una naturaleza ondulatoria. Estas críticas provocaron su recelo por las publicaciones, por lo que se retiró a la soledad de su estudio en Cambridge.

En 1704 Newton escribió su obra más importante sobre óptica, Opticks, en la que exponía sus teorías anteriores y la naturaleza corpuscular de la luz, así como un estudio detallado sobre fenómenos como la refracción, la reflexión y la dispersión de la luz.

Aunque sus ideas acerca de la naturaleza corpuscular de la luz pronto fueron desacreditadas en favor de la teoría ondulatoria, los científicos actuales han llegado a la conclusión (gracias a los trabajos de Max Planck y Albert Einstein) de que la luz tiene una naturaleza dual: es onda y corpúsculo al mismo tiempo. Esta es la base en la cual se apoya toda la Mecánica Cuántica.


Ley de gravitación universal
Los Principia de Newton.


Bernard Cohen afirma que “El momento culminante de la Revolución científica fue el descubrimiento realizado por Isaac Newton de la ley de la gravitación universal.” Con una simple ley, Newton dio a entender los fenómenos físicos más importantes del universo observable, explicando las tres leyes de Kepler.

La ley de gravitación universal nació en 1685 como culminación de una serie de estudios y trabajos iniciados mucho antes. En 1679 Robert Hooke introdujo a Newton en el problema de analizar una trayectoria curva. Cuando Hooke se convirtió en secretario de la Royal Society quiso entablar una correspondencia filosófica con Newton. En su primera carta planteó dos cuestiones que interesarían profundamente a Newton. Hasta entonces científicos y filósofos como Descartes y Huygens analizaban el movimiento curvilíneo con la fuerza centrífuga, sin embargo Hooke proponía “componer los movimientos celestes de los planetas a partir de un movimiento rectilíneo a lo largo de la tangente y un movimiento atractivo, hacia el cuerpo central.” Sugiere que la fuerza centrípeta hacia el Sol varía en razón inversa al cuadrado de las distancias. Newton contesta que él nunca había oído hablar de estas hipótesis.

En otra carta de Hooke, escribe: “Nos queda ahora por conocer las propiedades de una línea curva... tomándole a todas las distancias en proporción cuadrática inversa.” En otras palabras, Hooke deseaba saber cuál es la curva resultante de un objeto al que se le imprime una fuerza inversa al cuadrado de la distancia. Hooke termina esa carta diciendo: “No dudo que usted, con su excelente método, encontrará fácilmente cuál ha de ser esta curva.”

En 1684 Newton informó a su amigo Edmund Halley de que había resuelto el problema de la fuerza inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Newton redactó estos cálculos en el tratado “De Motu” y los desarrolló ampliamente en el libro “Philosophiae naturalis principia mathematica”. Aunque muchos astrónomos no utilizaban las leyes de Kepler, Newton intuyó su gran importancia y las engrandeció demostrándolas a partir de su ley de la gravitación universal.

Sin embargo, la gravitación universal es mucho más que una fuerza dirigida hacia el Sol. Es también un efecto de los planetas sobre el Sol y sobre todos los objetos del Universo. Newton intuyó fácilmente a partir de su tercera ley de la dinámica que si un objeto atrae a un segundo objeto, este segundo también atrae al primero con la misma fuerza. Newton se percató de que el movimiento de los cuerpos celestes no podía ser regular. Afirmó: “los planetas ni se mueven exactamente en elipses, ni giran dos veces según la misma órbita”. Para Newton, ferviente religioso, la estabilidad de las órbitas de los planetas implicaba reajustes continuos sobre sus trayectorias impuestas por el poder divino.


Las leyes de la Dinámica

Otro de los temas tratados en los Principia fueron las tres leyes de la Dinámica o Leyes de Newton, en las que explicaba el movimiento de los cuerpos así como sus efectos y causas. Éstas son:

* La primera ley de Newton o ley de la inercia

"Todo cuerpo permanecerá en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado por fuerzas impresas a cambiar su estado"

En esta ley, Newton afirma que un cuerpo sobre el que no actúan fuerzas extrañas (o las que actúan se anulan entre sí) permanecerá en reposo o moviéndose a velocidad constante.

Esta idea, que ya había sido enunciada por Descartes y Galileo, suponía romper con la física aristotélica, según la cual un cuerpo sólo se mantenía en movimiento mientras actuara una fuerza sobre él.

* La segunda ley de Newton o ley de la interacción y la fuerza

"El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa y ocurre según la línea recta a lo largo de la cual aquella fuerza se imprime"

Esta ley explica las condiciones necesarias para modificar el estado de movimiento o reposo de un cuerpo. Según Newton estas modificaciones sólo tienen lugar si se produce una interacción entre dos cuerpos, entrando o no en contacto (por ejemplo, la gravedad actúa sin que haya contacto físico). Según la segunda ley, las interacciones producen variaciones en el momento lineal.

* La tercera ley de Newton o ley de acción-reacción

"Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria; las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentidos opuestos"

Esta ley se refleja constantemente en la naturaleza: la sensación de dolor que se siente al golpear una mesa, puesto que la mesa ejerce una fuerza sobre ti con la misma intensidad; el impulso que consigue un nadador al ejercer una fuerza sobre el borde de la piscina, siendo la fuerza que le impulsa la reacción a la fuerza que él ha ejercido previamente...


Actuación política

En 1687 defendió los derechos de la Universidad de Cambridge contra el impopular rey Jacobo II, que intentó transformar la universidad en una institución católica. Como resultado de la eficacia que demostró en esa ocasión fue elegido miembro del Parlamento en 1689 cuando aquel fue destronado y obligado a exiliarse. Mantuvo su escaño durante varios años sin mostrarse, no obstante, muy activo durante los debates. Durante este tiempo prosiguió sus trabajos de química. Se dedicó también al estudio de la hidrostática y de la hidrodinámica, además de construir telescopios.

Después de haber sido profesor durante cerca de treinta años, Newton abandonó su puesto para aceptar la responsabilidad de Director de la Moneda en 1696. Durante este periodo fue un incansable perseguidor de falsificadores, a los que enviaba a la horca, y propuso por primera vez el uso del oro como patrón monetario. Durante los últimos treinta años de su vida, abandonó prácticamente toda actividad científica y se consagró progresivamente a los estudios religiosos. Fue elegido presidente de la Royal Society en 1703 y reelegido cada año hasta su muerte. En 1705 fue nombrado caballero por la reina Ana, como recompensa a los servicios prestados a Inglaterra.


Alquimia

Newton dedicó muchos esfuerzos al estudio de la alquimia. Escribió más de un millón de palabras sobre este tema, algo que tardó en saberse ya que la alquimia era ilegal en aquella época. Como alquimista, Newton firmó sus trabajos como Jeova Sanctus Unus, que se interpreta como un lema anti-trinitario: Jehová único santo, siendo además un anagrama del nombre latinizado de Isaac Newton, Isaacus Neuutonus - Ieova Sanctus Unus.

El primer contacto que tuvo con la alquimia fue a través de Isaac Barrow y Henry More, intelectuales de Cambridge. En 1669 redactó dos trabajos sobre la alquimia, Theatrum Chemicum y The Vegetation of Metals. En este mismo año fue nombrado profesor Lucasiano de Cambridge. También es conocida su aficiliación a la Rosacruz[cita requerida] figurando sus notas en el margen de una edición original de la Fama Fraternitatis.

En 1680 empezó su más extenso escrito alquímico, Index Chemicus, el cual sobresale por su gran organización y sistematización. En 1692 escribió dos ensayos, de los que sobresale De Natura Acidorum, en donde discute la acción química de los ácidos por medio de la fuerza atractiva de sus moléculas. Es interesante ver cómo relaciona la alquimia con el lenguaje físico de las fuerzas.

Durante la siguiente década prosiguió sus estudios alquímicos escribiendo obras como Ripley Expounded, Tabula Smaragdina y el más importante Praxis, que es un conjunto de notas de Triomphe Hermétique de Didier, libro francés cuya única traducción es del mismo Newton.

Cabe mencionar que desde joven Newton desconfiaba de la medicina oficial y usaba sus conocimientos para auto recetarse. Muchos historiadores consideran su uso de remedios alquímicos como la fuente de numerosos envenenamientos que le produjeron crisis nerviosas durante gran parte de su vida. Vivió, sin embargo, 84 años.


Teología

Newton fue profundamente religioso toda su vida. Hijo de padres puritanos, dedicó más tiempo al estudio de la Biblia que al de la ciencia. Un análisis de todo lo que escribió Newton revela que de unas 3.600.000 palabras solo 1.000.000 se dedicaron a las ciencias, mientras que unas 1.400.000 tuvieron que ver con teología.[1] Se conoce una lista de cincuenta y ocho pecados que escribió a los 19 años en la cual se puede leer "Amenazar a mi padre y madre Smith con quemarlos y a la casa con ellos".

Newton era arrianista y creía en un único Dios, Dios Padre. En cuanto a los trinitarios, creía que habían cometido un fraude a las Sagradas Escrituras y acusó a la Iglesia de Roma de ser la bestia del Apocalipsis. Por estos motivos se entiende por qué eligió firmar sus más secretos manuscritos alquímicos como Jehová Sanctus Unus: Jehová Único Dios. Relacionó sus estudios teológicos con los alquímicos y creía que Moisés había sido un alquimista. Su ideología antitrinitaria le causó problemas, ya que estudiaba en el Trinity College en donde estaba obligado a sostener la doctrina de la Trinidad. Newton viajó a Londres para pedirle al rey Carlos II que lo dispensara de tomar las órdenes sagradas y su solicitud le fue concedida.

Cuando regresó a Cambridge inició su correspondencia con el filósofo John Locke. Newton tuvo la confianza de confesarle sus opiniones acerca de la Trinidad y Locke le incitó a que continuara con sus manuscritos teológicos. Entre sus obras teológicas, algunas de las más conocidas son An Historical Account of Two Notable Corruption of Scriptures, Chronology of Ancient Kingdoms Atended y Observations upon the Prophecies. Newton realizó varios cálculos sobre el "Día del Juicio Final", llegando a la conclusión de que este no sería antes del año 2060.


Relación con otros científicos contemporáneos

En 1687, Isaac Newton publicó sus Principios matemáticos de la filosofía natural. Editados 22 años después de la Micrografía de Hooke, describían las leyes del movimiento, entre ellas la ley de la gravedad. Pero lo cierto es que, como indica Allan Chapman, Robert Hooke “había formulado antes que Newton muchos de los fundamentos de la teoría de la gravitación”. La labor de Hooke también estimuló las investigaciones de Newton sobre la naturaleza de la luz.

Por desgracia, las disputas en materia de óptica y gravitación agriaron las relaciones entre ambos hombres. Newton llegó al extremo de eliminar de sus Principios matemáticos toda referencia a Hooke. Un especialista asegura que también intentó borrar de los registros las contribuciones que éste había hecho a la ciencia. Además, los instrumentos de Hooke —muchos elaborados artesanalmente—, buena parte de sus ensayos y el único retrato auténtico suyo se esfumaron una vez que Newton se convirtió en presidente de la Sociedad Real. A consecuencia de lo anterior, la fama de Hooke cayó en el olvido, un olvido que duraría más de dos siglos, al punto que no se sabe hoy día donde se halla su tumba.


Últimos años

Los últimos años de su vida se vieron ensombrecidos por la desgraciada controversia, de envergadura internacional, con Leibniz a propósito de la prioridad de la invención del nuevo análisis. Acusaciones mutuas de plagio, secretos disimulados en criptogramas, cartas anónimas, tratados inéditos, afirmaciones a menudo subjetivas de amigos y partidarios de los dos gigantes enfrentados, celos manifiestos y esfuerzos desplegados por los conciliadores para aproximar a los clanes adversos, sólo terminaron con la muerte de Leibniz en 1716.

Padeció durante sus últimos años diversos problemas renales, incluyendo atroces cólicos nefríticos, sufriendo uno de los cuales moriría -tras muchas horas de delirio- la noche del 31 de marzo de 1727 (calendario gregoriano). Fue enterrado en la abadía de Westminster junto a los grandes hombres de Inglaterra.

«No sé cómo puedo ser visto por el mundo, pero en mi opinión, me he comportado como un niño que juega al borde del mar, y que se divierte buscando de vez en cuando una piedra más pulida y una concha más bonita de lo normal, mientras que el gran océano de la verdad se exponía ante mí completamente desconocido.»

Fue respetado durante toda su vida como ningún otro científico, y prueba de ello fueron los diversos cargos con que se le honró: en 1689 fue elegido miembro del Parlamento, en 1696 se le encargó la custodia de la Casa de la Moneda, en 1703 se le nombró presidente de la Royal Society y finalmente en 1705 recibió el título de Sir de manos de la Reina Ana.

La gran obra de Newton culminaba la revolución científica iniciada por Nicolás Copérnico (1473-1543) e inauguraba un período de confianza sin límites en la razón, extensible a todos los campos del conocimiento.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Newton

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Jue Ene 07, 2010 6:48 pm

5 de nero, nacimiento de Rudolf Christoph Eucken



Rudolf Christoph Eucken




Rudolf Christoph Eucken (n. Aurich, Alemania, 5 de enero de 1846 - † Jena, 15 de septiembre de 1926). Filósofo alemán, premio Nobel de Literatura en 1908.

Biografía

Estudió en las universidades de Gotinga y Berlín. Después de trabajar cinco años como maestro en una escuela, en 1871 fue nombrado profesor de filosofía de la Universidad de Basilea (Suiza), donde permaneció hasta 1874, año en que fue nombrado profesor de la Universidad de Jena (Alemania), lugar en el que permanecería hasta su jubilación en 1920. En 1911 explicó filosofía en Inglaterra y entre 1912 y 1913 en la Universidad Harvard.

En su doctrina se mostró idealista: el alma de su sistema fue la vida espiritual, cuya manifestación absoluta es Dios. El individuo alcanza la vida espiritual por el vencimiento de las fuerzas oponentes del mal y revive el pasado en el presente, tomando libremente de aquél todo lo que puede serle útil en la lucha. Eucken llamó «activismo ético» a esta vida espiritual activa, no contemplativa.

Junto con William James, Henri Bergson y otros pensadores de su tiempo, declaró la guerra al «intelectualismo». Su filosofía fue una interpretación de la vida como un todo, en que la religión desempeña un papel predominante, aunque nunca menospreció el trabajo intelectual y lógico.


Obra


Eucken era un filósofo idealista que vio que el hombre tiene una vida espiritual interna, que se eleva más allá de vida diaria y del mundo físico. En su trabajo Eucken transformó idealismo en una búsqueda hacia nivel espiritual elevado. La fama de Eucken fue de breve duración y hoy las escrituras de Eucken se han olvidado en gran medida. Además de estudios filosóficos, él también publicó trabajos sobre religión. La concesión del Premio a Eucken estaba en consonancia con la voluntad en parte incompleta de Alfred Nobel, en la cual él había pensado que el Premio Nobel en Literatura debía reconocer la "excelencia en trabajos de una tendencia idealista."

El Naturalismo no puede dar a la literatura una independencia interna o no prohibirte una iniciativa propia; ya que si la literatura es solamente una mano de la vida en el dial del tiempo, puede imitar y colocar solamente acontecimientos mientras que suceden. Por medio de descripciones impresionantes puede ayudar a la época a entender sus propios deseos mejor; pero puesto que la energía creativa se niega a sí misma, no puede contribuir a la liberación y a la elevación internas del hombre.


(de la conferencia Nobel de Eucken, 1909)

Rudolf Christoph Eucken nació en Aurich, en la provincia de Frisia del este. Su niñez fue ensombrecida por su salud precaria y la muerte de su padre, Ammo Becker Eucken, quien trabajaba en el servicio postal. Su hermano más joven, único hermano de Eucken, también murió. La madre de Eucken, Ida (Maria Gittermann como soltera), era una mujer profundamente religiosa; su padre era clérigo. Para apoyar a la familia, ella alojaba huéspedes, y así pudo proporcionar a su hijo una buena educación. En el gimnasio en Aurich, Eucken se convirtió bajo influencia del teólogo y del filósofo Wilhelm Reuter. Eucken estudió filosofía, filología, e historia en las universidades de Göttingen y de Berlín, en donde fue atraido por las ideas de F.A. Trendelenburg, especialmente sus preocupaciones éticas y tratamiento histórico de la filosofía. Las clases filosóficas de Hermann Lotze y las enseñanzas racionalistas dejaron a Eucken descontento, pero él absorbió el idealismo de Adolf Trendelenburg y sus opiniones sobre las interconexiones entre la filosofía, la historia, y la religión. Eucken tomó su grado de doctor en Göttingen. Su disertación se ocupó de la lengua de Aristóteles.

Después de la graduación, Eucken trabajó como profesor de Secundaria por cinco años. Él publicó dos folletos acerca de Aristóteles, ocupándose de lógica aristotélica. En 1871 Eucken fue designado profesor de filosofía en la universidad de Basilea. A partir de 1874 Eucken fue Titular de la Cátedra de Filosofía en Jena. Él permaneció allí hasta su retiro en 1920.

La filosofía era para Eucken una cuestión del conjunto de vida, no tenía base mundana, pero él dio la bienvenida a los logros de la ciencia moderna. Él puso en contraste la opinión estrecha del naturalismo de la naturaleza humana con existencia espiritual. Como Nietzsche, él desconfiaba del intelectualismo abstracto. Eucken acentuó la experiencia humana real como “se vive.” Esta Lebensphilosophie (filosofía de la vida) era una parte de las corrientes que anticiparon algunas ideas centrales de la fenomenología.

Después de recibir el Premio Nobel, Eucken gozó de un renombre internacional notable, y recibió invitaciones para dictar Conferencias en varias universidades. Eucken murió el 15 de septiembre de 1926 en Jena.

Junto con William James, Henri Bergson y otros pensadores de su tiempo, declaró la guerra al «intelectualismo». Su filosofía fue una interpretación de la vida como un todo, en que la religión desempeña un papel predominante, aunque nunca menospreció el trabajo intelectual y lógico.


Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Rudolf_Christoph_Eucken

http://internatural.blogspot.com/2007/01/rudolf-eucken-1846-1926-premio-nobel.html


Otras:

http://www.filosofia.org/aut/svc/1922p205.htm



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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Dom Ene 10, 2010 8:48 am

9 de enero, nacimiento de Pável Florenski


Pável Florenski





Filósofos (1917), pintura de Mijaíl Nésterov en la que representa a Florenski (de blanco y con bastón) junto a Sergéi Bulgákov.


Pável Aleksándrovich Florenski (en ruso: Павел Александрович Флоренский; nació en Yevlaj -Imperio ruso, hoy en Azerbaiyán- el 9 de enero de 1882[1] y fue fusilado en algún lugar próximo a Leningrado el 8 de diciembre de 1937) fue un filósofo, matemático y religioso ruso. Su compleja figura intelectual y sus aportaciones a la literatura, la teología y la filosofía contemporáneas (especialmente a la filosofía de la ciencia) se han difundido sobre todo a partir de 1991, tras la apertura de los archivos de la KGB. Murió ejecutado por el régimen soviético, tras haber sufrido numerosos arrestos y haber pasado varios años en un gulag. Fue padre del geólogo y astrónomo Kiril Florenski, a quien escribió estas palabras en una carta de 1935 que resumen la actitud vital de Florenski:

Querido Kiril, [...] mi única esperanza es que todo aquello que se hace, permanece: espero que un día -que, en cualquier caso y por desgracia, será para mí desconocido- seréis recompensados por todo aquello que os he quitado, mis queridos. Si no fuera por vosotros, permanecería en silencio.[2]

De Azerbayán a la Universidad de Moscú


Florenski nació en Yevlaj, localidad de la gobernación de Elizavetpol, en el distrito de Dževanšar, en lo que hoy es el actual Azerbaiyán. Fue el primogénito de una larga serie de hermanos: Yulia, Elizaveta, Aleksandr, Olga, Raísa y Andréi.

El padre, Aleksandr Ivanóvich, era ingeniero de ferrocarriles y trabajaba en la línea que comunicaba Batum con Akhaltsikhe; la madre, Olga Pavlovna Saparova, descendía de una culta familia georgianoarmenia. Con ellos, se trasladó a Tiflis, donde inició su educación primaria y (a partir de 1892) secundaria. Florenski vivió en Georgia hasta los dieciocho años, edad con la que ingresó en la Universidad de Moscú.

Durante estos años realizó sus primeros viajes hacia Oriente y tuvo, también, sus primeras crisis espirituales. La lectura de distintas obras de León Tolstói (La confesión, Resurrección, ¿Qué es el arte?) y la concepción del cristianismo del novelista le impresionaron profundamente. Florenski escribió al viejo Tolstói una carta apasionada que, posiblemente, el novelista nunca recibió.

En Moscú, estudió en la Facultad de Matemáticas. Le influyó especialmente la figura de Nikolái Bugaev, que era uno de los mayores matemáticos rusos, fundador de la Sociedad Matemática y creador de la aritmetología como teoría de las funciones discontinuas). Además, el joven Florenski cursó seminarios de filosofía antigua de S. N. Trubeckoi y de L. M. Lopatin. En 1903 entabló una profunda amistad con el escritor y poeta Andrei Biely. Florenski se licencia en 1904 con una tesis titulada Sobre las características de las curvas planas como lugares de violentación del principio de discontinuidad («Ob osobennostjach ploskich krivych kak mestach narusenij preryvnosti ich nepreryvnosti»). Se encargó a Florenski la reorganización de la biblioteca de la Facultad tras la muerte de su maestro Bugaev.
Estudios en la Facultad de Teología, matrimonio y sacerdocio [editar]

A cada uno Dios le ha concedido una cierta medida de fe, esto es, «una convicción sobre cosas invisibles».
Pável Florenski[3]

En 1904 Florenski decidió matricularse en la Facultad de Teología del Monasterio de la Trinidad de San Sergio en Sérgiev Posad. Durante unos años se dedicó a sus estudios sobre la Biblia, historia de la Filosofía, Teología, Mística, Lógica matemática, lengua hebrea, etc. En 1905 fundó con otros estudiantes (Ern, Svenitski y Brikhnichov) la Fraternidad Cristiana de Lucha (Союз Христиaнской Борьбы), un grupo revolucionario cuya ideología se inspiraba en las ideas del filósofo Vladímir Solovyov. Florenski fue arrestado por su militancia en la Fraternidad en 1906.

Miles de místicos de todos los tiempos han tocado con fuerzas duplicadas en las ventanas y puertas del palacio de la sabiduría, y si no les han dejado entrar por las buenas, ellos entraron por las malas, derribando puertas preciosas en su camino.
Pável Florenski[4]

Sin embargo, pronto perderá el interés en los movimientos revolucionarios y la propia Fraternidad desaparecerá en 1907.

En 1906 fue encarcelado por pronunciar un sermón (El grito de la sangre se titulaba) contra una condena a muerte: tras tres meses de reclusión, se le suspendió la pena. Durante aquel tiempo escribió poesías y artículos para el periódico El Mensajero Teológico («Bogoslovski Vestnik»). En 1908 se licenció en Teología. Ese mismo año murió su padre.

El 23 de septiembre de 1908 se le ofreció la cátedra de Historia de la Filosofía.

En 1910, el 25 de agosto, se casó con Ana Mijailovna Giacintova, con la que tuvo en 1911 el primer hijo. El 24 de abril de 1911 fue ordenado sacerdote de la Iglesia Ortodoxa. En 5 de abril de 1912 depositó su tesis de doctorado: Sobre la verdad espiritual. Florenski se convirtió en un reputado historiador y profesor.

Desde 1912 tuvo actividad pastoral en la Iglesia de María Magdalena de Sérgiev Posad al tiempo que trabajaba en su libro La columna y el fundamento de la Verdad, obra que todavía hoy se considera como la summa del pensamiento religioso ruso.[5] Entre 1916 y 1917 dirigió el periódico El Mensajero Teológico.


Entre 1912 y 1913 dio un ciclo de clases y de conferencias en la Academia Teológica Moscovita: en ellas Florenski va perfilando su pensamiento (donde amalgama de forma muy personal sus conocimientos teológicos, filosóficos y artísticos), expuesto con gran pasión.

En los años anteriores a la Revolución rusa de 1917, frecuentó el círculo simbolista moscovita y la Sociedad Filosófico-Religiosa de la ciudad. Intervino activamente en los debates sobre la vanguardia en revistas de teología, filosofía y arte. Conoció personalmente al filósofo Nikolái Berdiáyev, al teólogo Sergéi Bulgákov y al lingüista Nikolai Trubetzkoi.

Entre 1918 y 1922 impartió conferencias en la Academia Libre de Cultura Espiritual fundada por Nikolái Berdiáyev. En 1921 Florenski fue seleccionado como docente en la Vjutemas (acrónimo con el que era conocida la escuela estatal de arte y técnica de Moscú) y ocupó la cátedra de Análisis de la Espacialidad en la Obra de Arte. El propio Florenski creó esta asignatura usando para sus análisis datos de las matemáticas, la física, la psicología y la estética. Entre 1921 y 1926 se dedicó intensamente a la enseñanza, al estudio y a pergeñar un ensayo sobre el icono Ikonostas. Con los apuntes que utilizaba en sus clases, redactó en 1925 el tratado Análisis de la espacialidad y del tiempo en las obras de arte figurativas.[6] La edición actual de este libro se basa en dos fuentes: la copia del texto que poseía una alumna de Florenski, Verefkina-Strogina, cuyo nombre se conoce porque el hijo del filósofo, Kiril Florenski, lo anotó en el mismo; y sobre todo por la copia dactiloscrita de Sofía Ogneva. Ogneva vivió en Sérgiev Posad a partir de 1919, junto a su marido Iván F. Ogniov, profesor emérito de la Universidad de Moscú. Mantuvo una estrecha relación con la familia Florenski: aparte de su amistad, ayudó a Pável a preparar diversos trabajos para la imprenta. Florenski dictó su tratado a Ogneva párrafo por párrafo y después revisó y corrigió personalmente el texto.

En 1921 trabajó en el Laboratorio de investigación de la Administración Central para la Electrificación de Rusia (Glavelektro). Publicó estudios técnicos, registró algunos inventos y se empleó en el Instituto Electrotécnico del Estado (Goelro).[7] Entre 1927 y 1933 dirigió el proyecto de una Enciclopedia Técnica. En 1925 y en 1931 (tras un arresto) viajó al Cáucaso para desarrollar investigaciones científicas y mineralógicas.


Últimos años: confinamiento y ejecución

Mi más íntimo convencimiento es este: nada se pierde completamente, nada se desvanece, todo se custodia en algún tiempo y algún lugar. Lo que es imagen del bien y tiene valor, permanece, aunque nosotros dejemos de percibirlo.
Pável Florenski[8]


El 26 de febrero de 1933 Florenski fue arrestado y condenado a diez años de reclusión en un campo de concentración. Se le condenó por el artículo 25 del Código Penal soviético (en concreto, por sus cláusulas diez y once: «Agitación contra el sistema soviético» y «Publicación de materiales contrarios al sistema soviético»). La publicación que motivó tal condena era una monografía titulada Los números imaginarios en la geometría que trataba sobre la Teoría de la relatividad de Albert Einstein y donde, entre otras ideas, Florenski defendía que la geometría de los números imaginarios para un cuerpo que se moviera a mayor velocidad que la luz, era la geometría del reino de Dios. Se confinó a Florenski en las islas Solovetski, en el Mar Blanco, en un gulag (el primero de los creados por Stalin) que se había instalado en un ex monasterio. Allí continuó con sus investigaciones: estudió los hielos perpetuos y la extracción del yodo. Registra algunos descubrimientos sobre la producción de un líquido anticongelante. Dos o tres veces al mes (cuando se lo permite la dirección del gulag) escribe a su familia cartas apasionadas.

Florenski fue fusilado el 8 de diciembre de 1937 en el presidio de Leningrado.[9] Este mismo año, su hermano Alexánder es arrestado y condenado a cinco años de trabajos forzados (morirá en el hospital del campo de trabajo de Berelech. No sé sabe el destino del cadáver de Pável Florenski: quizá podría estar en alguna de las fosas comunes del bosque de Sandormoch.


Rumores sobre su canonización

Pese a que se ha rumoreado sobre la posibilidad de que la Iglesia Ortodoxa Rusa en el exilio canonice a Pável Florenski y le exalte como santo y neomártir, lo cierto es que el metropolita Vitali, primado de dicha Iglesia, negó esta posibilidad. Las ideas filosóficas y teológicas de Florenski están muy próximas a las de su amigo Bulgákov y ambos están considerados unos teólogos heterodoxos.[10]


El pensamiento de Florenski

Desde aquel diciembre de 1937 hasta mediados de los años ochenta, el nombre de Florenski estuvo completamente borrado, arrancado de la conciencia pública del país, si bien siempre fue celosamente custodiado en la memoria viva de unos pocos discípulos, amigos y familiares. [...] Figura verdaderamente genial de la historia del pensamiento humano, dentro de su apariencia sobria y humilde, bajo sus túnicas ásperas y gastadas, custodiaba una grandeza de la cual aún sólo en parte podemos intuir la superficie.
Natalino Valentini[11]


El pensamiento de Florenski debe contextualizarse en el renacimiento espiritual y cultural que tuvo lugar en Rusia entre finales del siglo XIX y principios del XX. Florenski intervino en todos los debates filosóficos y teológicos de su época, especialmente los que se establecían en torno a los concepto del dogmatismo y la ortodoxia, en estos aspectos muy influido por el novelista Tolstói.

Criticó la geometría euclidiana y el concepto de perspectiva lineal (aquella con un único punto de convergencia en la lejanía).[12]

Florenski reflexionaba y exponía sus ideas con expresión y ritmo convulsos, casi cinematográficos. Meditó sobre los símbolos y sobre la forma de relacionar a Dios con el mundo, las realidad ultraterrena con la terrena. Se afanó por conseguir una nueva forma de conocer el espacio y el tiempo que permitiera el contacto con lo invisible.

En sus últimos años de libertad, Pável Florenski compuso su estupenda estética. La premisa es la idea einsteniana de espacio. [...] Florenski se detiene sobre el concepto de «cosa» y la define como «plegamiento» o «lugar de curvatura» del espacio. [...] La de Florenski es una estética nacida sobre el filo de la vorágine, después de esta el arte habrá desaparecido, sustituido por las exposiciones de estiércol, tartamudeos, instalaciones.
Elémire Zolla[13]


La filosofía del lenguaje de Florenski[14] se encamina hacia una definición de la palabra profética, esto es, la palabra trascendida y definitivamente desvinculada de la mera charla.

La concepción estética de Florenski proviene de su reflexión las relaciones de la pintura con las cuatro coordenadas del espacio. Elaboró una compleja teoría sobre los iconos y sobre la mirada de quien lo contempla.

Florenski reflexionó sobre la naturaleza de la dialéctica: concebía el pensamiento dialéctico como el camino para penetrar en el corazón de la realidad. La dialéctica está encarnada en el pensamiento platónico y anima toda la obra de Florenski. El pensamiento dialéctico se propone como el medio para penetrar en el corazón de la realidad. El estupor producido por la confrontación entre razón y realidad es la base del filosofar de Platón y los maestros antiguos. La respuesta que la realidad concede a la razón que la interroga produce nuevas preguntas y éstas, nuevas respuestas, y así sucesivamente, en un proceso que no termina nunca. Las respuestas de la realidad, entonces, son los nombres, como subraya Florenski en su obra Hamlet (1905):[15] los nombres son la idea.

Si la situación específica de Hamlet es considerarse a sí mismo alguien excepcional, [...] la naturaleza anfibia del hombre, que reflexiona sobre el hecho de habitar el espacio intermedio entre el mundo visible y el invisible, y que por esto explica por un lado una vida interior extremadamente intensa, [...] y por otro, la realidad terrena y la experiencia cotidiana, acaba siendo todo lo contrario que anómalo e infrecuente el estado de articulación y de diversificación interna (si no de verdadera y completa escisión) de la personalidad y la conciencia. La laceración de lo creado, la contraposición de la naturaleza espiritual del hombre con la naturaleza, se reencuentra en la división de la pintura en paisaje y retrato, y en la tendencia del icono a concentrarse sólamente sobre el rostro abstraído completamente del mundo, mera expresividad, pura mirada dirigida hacia el otro
Silvano Tagliagambe[16


Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%A1vel_Florenski

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Re: Un filósofo por día

Mensaje por Bishop el Jue Ene 21, 2010 9:59 pm

11 de enero, nacimiento de William James cheers cheers cheers


William James



William James (n. 11 de enero de 1842, en Nueva York, Estados Unidos - 26 de agosto de 1910, en New Hampshire, Estados Unidos) fue un filósofo estadounidense con una larga y brillante carrera en la Universidad Harvard, donde fue profesor de psicología. Fue hermano mayor del famoso escritor Henry James.

Biografía y obra

Representó un influyente papel en la difusión del pragmatismo. Por otra parte, su pensamiento se relaciona con una doctrina que él mismo llamó empirismo radical. Produjo por un lado Principios de psicología (1890), obra monumental de psicología científica, y por otro lado Las variedades de la experiencia religiosa (1902), por la que se le considera como el fundador de la "Psicología de la religión", culminación de una trayectoria vital apasionante. Entusiasta investigador de los procesos subliminales de la conciencia y de los fenómenos paranormales, escandalizó al mundo científico de su tiempo cuando defendió el ejercicio libre de los healers (curanderos o sanadores mentales) y de terapias como la mind-cure.

En 1904 publicó ¿Existe la conciencia? donde pretendía demostrar que el dualismo tradicional entre sujeto y objeto era una barrera para una sólida concepción de la epistemología y había que abandonar la autoconsciencia como una entidad opuesta al mundo material.

En 1907 publica Pragmatismo: un nuevo nombre para algunos antiguos modos de pensar, en donde expresa que el pragmatismo es un método para apaciguar las disputas metafísicas que de otro modo serían interminables. ¿Es el mundo uno o múltiple? ¿Libre o determinado? ¿Material o espiritual? El método pragmático, dice, en tales casos trata de interpretar cada noción, trazando sus respectivas consecuencias prácticas. ¿Qué diferencia de orden práctico supondría para cualquiera que fuera cierta tal noción en vez de su contraria? Si no puede trazarse cualquier diferencia práctica, entonces las alternativas significan prácticamente la misma cosa y toda disputa es vana. James tiene cuidado de definir el pragmatismo como método. Por tanto, su libro no conduce a ningún resultado concreto sino que es un modo de enfrentarse al mundo.

Toda su trayectoria vital se ve marcada por una depresión que sufre en su juventud y de la que sale, literalmente, "obligándome a vivir". Así, centra el resto de su existencia en una dicotomía de la que le es difícil escapar, dado que por un lado, sus intentos de convertir la psicología en una ciencia natural le lleva a un incipiente determinismo, pero su idea del libre albedrío y del voluntarismo de la conciencia, idea ésta rebatida posteriormente por su discípulo Musterberg, le hacen al mismo tiempo partícipe de la idea de que cualquier acto de la conciencia transformable en una conducta vitalista, de acuerdo con los principios darwinistas predominantes en la época, es válida en tanto en cuanto conduce hacia la supervivencia.


Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/William_James


Otras:

http://platea.pntic.mec.es/macruz/mente/descartes/james.html

Muy recomendable, plantea una superación del dualismo mente/cuerpo esgrimido originalmente por Descartes.

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