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Buenas Noticias

Mensaje por Bishop el Miér Dic 30, 2009 8:44 am

Hace un tiempo tenía la idea de buscar algún informativo con buenas noticias, en lugar de los clásicos problemas de siempre.

Tarea bastante difícil (encontré hasta ahora un diario chileno dedicado al tema). En fin, hoy me topé con esta noticia, me gustó y la posteo acá.

Si sigo encontrando más de este estilo, las iré posteando en este hilo.


¡Pura Vida!


De mozo a abogado: una historia de tenacidad y orgullo en la Legislatura


07:56|Javier Lescano fue ascendido a la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Cámara Porteña. Empezó en el Palacio sirviendo café, como su padre Armando, mientras estudiaba en secreto.
Por: Nora Sánchez


Hasta hace poco, Javier Lescano servía café en la Legislatura junto a su padre Armando, mozo de la casa desde 1985. Ya no: acaban de ascenderlo a la Dirección General de Asuntos Jurídicos, ante el orgullo de sus compañeros de cocina, esos que lo cubrían cuando estudiaba en los rincones, preparándose para algún examen en la Facultad de Derecho. Javier se recibió de abogado en agosto y en octubre, el entonces vicepresidente primero de la Legislatura, Diego Santilli, firmó el decreto con su nuevo nombramiento.

Esta historia comenzó en un pueblito de Santiago del Estero que se llama Ojo de Agua, donde Armando Lescano trabajaba como peón de campo. "Contá de dónde salimos, papá", alienta Javier, de 25 años. Armando, de 55, recuerda a su propio padre, un matarife que siempre le inculcó que estudiara. "Terminé la primaria, pero no pude seguir –cuenta–. Yo trabajaba en el campo y cuando mi padre murió, me fui a un paraje cercano a Mar del Plata para juntar papas. Tenía 15 años y ahí trabajé hasta los 24. Pasé hambre y frío".
Una hernia de disco obligó a Armando a buscar suerte en Buenos Aires "Empecé como mozo en un bolichito en Piedras y San Juan. Después fui al Círculo de Suboficiales. También trabajé en Look, un carrito de la Costanera, y hacía extras en el hotel Alvear. Hasta que mi padrino de casamiento, que trabajaba en el Concejo Deliberante, me propuso para reemplazar a un mozo, en el 85. El Concejo era un picnic comparado con un restaurante de batalla".

En aquellos años, en el Salón Montevideo del Palacio funcionaba el comedor de los concejales. "Yo atendía el sector 4, donde se sentaban los peronistas", cuenta Armando, que recuerda cuando Víctor "Tito" Pandolfi, quien fuera el último presidente que tuvo el Concejo antes de convertirse en Legislatura, se olvidó sobre la mesa el sobre con su sueldo. El se lo devolvió. "Cuando necesités algo, vení a verme", le dijo el "Gordo", un conocido militante justicialista fallecido en 2006. "Nunca le pedí nada, ni a él ni a nadie", dice Armando, que se enorgullece de no tener filiación política.
Su hijo Javier comparte los mismos valores. Terminó el secundario en plena crisis de 2001 e hizo dos cosas: se anotó en la UBA para estudiar abogacía y empezó a trabajar como encargado en una remisería. "Desde chico que quería estudiar Derecho, para intentar que las cosas sean más justas. Porque yo vi el sufrimiento de mi familia para que con mi hermano tuviéramos la posibilidad de estudiar", cuenta Javier, que repartió su tiempo entre la facultad y empleos como mozo, repartidor de volantes y remisero.


En 2005, en la Legislatura hacía falta otro mozo. Armando propuso a su hijo y lo tomaron. "Agarré un pantalón negro y una chaqueta de mi viejo que me quedaba grande, y empecé", recuerda Javier. Y cuenta que, durante el juicio político a Aníbal Ibarra, en 2006, solía servirle café a Julio Maier, el juez que presidía la sala juzgadora y autor de uno de los libros con los que él estudiaba. "Un día le conté que yo estudiaba con su manual y me lo regaló autografiado", relata. Más allá de eso, sólo sus compañeros sabían que estudiaba abogacía.
Hasta el día de agosto en que Javier fue a tramitar su título a la facultad. Y dio la casualidad de que también estaba el legislador peronista Juan Manuel Olmos para gestionar su propio título. "¿Qué hacés acá?", se sorprendió el diputado. Terminaron haciendo el trámite juntos. "Unos días después, Olmos me llamó a su despacho y me dijo que mi trabajo era muy honesto, pero que yo me había preparado para otra cosa". Entre Olmos y Santilli le cumplieron realidad su sueño y lograron su pase a la Dirección General de Asuntos Jurídicos.


Ahora, Javier tiene dos objetivos. Uno es ayudar a su hermano Rodrigo, de 17 años, que acaba de anotarse en Medicina. El otro es, algún día, ser docente. Armando dice orgulloso: "Yo soy un tipo muy agradecido de la vida. A pesar de todas las vicisitudes, tengo una linda familia".



http://www.clarin.com/diario/2009/12/30/um/m-02110443.htm

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